Chihuahua, Chih.- La casa estaba en calma cuando la mañana entró por la ventana. En una de las habitaciones, en la colonia Jorge Barús, el aire parecía detenido. Ahí fue encontrado el joven de 29 años, en posición semisentada, con el cuerpo inmóvil y un tono que alertó de inmediato a su familia de que algo no estaba bien.

La noche anterior había quedado recostado en su cama. No hubo gritos ni ruido que anticipara el desenlace. Su madre lo dejó descansar sin imaginar que horas después regresaría a la misma habitación para enfrentar una escena que marcaría para siempre ese espacio.

El hallazgo rompió la rutina de la vivienda y del sector Vistas del Bosque, entre las calles 76 y media y Bosques del Valle. Afuera comenzaron a llegar las patrullas; adentro, el desconcierto se mezclaba con la incredulidad.

Nadie tenía una explicación clara. Se habló de posibles golpes. También de la probable intervención de sustancias. Nada confirmado. Solo preguntas.

Los agentes acordonaron el domicilio mientras la Fiscalía iniciaba las diligencias. El procedimiento fue el habitual: asegurar el área, esperar al Servicio Médico Forense, levantar el cuerpo. Pero para la familia no hubo nada rutinario en ese momento. Cada paso oficial contrastaba con el peso del silencio en la casa.

Ahora queda la espera. La espera de un dictamen que explique lo ocurrido. La espera de respuestas que difícilmente aliviarán el vacío. En esa recámara quedó algo más que una investigación abierta: quedó la ausencia de un hijo, de un joven cuya historia terminó sin aviso, en la intimidad de su propio hogar.

Por MoneroMx