En un giro diplomático dentro del conflicto bélico iniciado el pasado 28 de febrero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, propuso este martes un plan de paz de 15 puntos dirigido a la república islámica de Irán. El mandatario se mostró optimista sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo, revelando que su administración negocia «ahora mismo» con Teherán a través de la mediación de Pakistán, mientras las operaciones militares entre la coalición israeloestadounidense y las fuerzas iraníes continúan sin tregua en la región.
El plan estratégico, filtrado por medios internacionales, propone un alto el fuego de un mes para que las autoridades iraníes analicen las demandas de Washington. Entre los puntos clave destacan cinco referentes al programa nuclear, la exigencia de cesar el apoyo a grupos como Hezbolá y Hamás, y la garantía de libre navegación en el estrecho de Ormuz. A cambio, Irán recibiría el levantamiento de las sanciones internacionales y apoyo para el desarrollo de energía nuclear con fines civiles, propuesta que provocó una caída inmediata del 6% en los precios internacionales del petróleo.
Como respuesta inicial, Teherán emitió un mensaje a través de la Organización Marítima Internacional (OMI) garantizando el paso seguro a los «buques no hostiles» que atraviesen el estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula una quinta parte del crudo mundial. Trump calificó este gesto como un «regalo muy grande» y confirmó que su equipo de confianza, integrado por Jared Kushner, Steve Witkoff, JD Vance y Marco Rubio, encabeza los diálogos. Sin embargo, la diplomacia iraní mantiene una postura cautelosa, reconociendo únicamente la recepción de mensajes a través de países aliados sin confirmar conversaciones formales.
A pesar de las señales de distensión, la realidad en el campo de batalla sigue siendo crítica. Irán denunció un ataque a la central nuclear de Bushehr, mientras que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) instó a la máxima moderación para evitar una catástrofe nuclear. Simultáneamente, el intercambio de misiles entre Irán e Israel persiste, afectando zonas cercanas a Tel Aviv y provocando ataques con drones en naciones vecinas como Arabia Saudita y Baréin, lo que mantiene al mundo en vilo ante una posible escalada o el éxito definitivo de la vía diplomática.