En un golpe estratégico contra las estructuras delictivas que operan en la región serrana, la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE) reportó el desmantelamiento de ocho campamentos tácticos en el seccional de Atascaderos.

El titular de la dependencia, Gilberto Loya Chávez, informó que este operativo permitió la detención de siete personas y el aseguramiento de un arsenal de alto poder, que incluye ocho armas largas y casi 4 mil cartuchos de diversos calibres.

La intervención, realizada en conjunto con la Sedena, la Guardia Nacional y la Fiscalía, busca desarticular los centros operativos desde donde grupos criminales mantenían bajo asedio a la población local.

Además del armamento, las fuerzas del orden confiscaron chalecos tácticos, placas balísticas, droga y un vehículo, elementos que evidencian la logística de guerra de las células delictivas en la zona.

Sin embargo, más allá de la incautación de equipo, el éxito de la misión reside en la creación de un corredor seguro que ha permitido el retorno de familias desplazadas por la violencia.

Las autoridades estatales han facilitado el traslado de los pobladores mediante el uso del «camión Centinela», escoltando a quienes buscan recuperar su patrimonio y la vida cotidiana que les fue arrebatada por el crimen organizado.

La destrucción de estos asentamientos irregulares representa un avance significativo en la estrategia de pacificación de la Sierra Tarahumara, al golpear directamente la infraestructura de refugio y adiestramiento de los generadores de violencia.

Loya Chávez enfatizó que la presencia de seguridad se mantendrá reforzada para evitar que estos grupos se reagrupen y sigan amedrentando a las comunidades rurales. Con estas acciones, el Gobierno del Estado pretende restablecer el orden y garantizar que el retorno de los ciudadanos sea permanente, demostrando que no existen zonas de exclusión para la ley en Chihuahua.

Este operativo conjunto envía un mensaje claro sobre la coordinación institucional para enfrentar la inseguridad en los puntos más críticos de la entidad. Mientras los detenidos y el material bélico fueron puestos a disposición de las autoridades federales, la vigilancia terrestre y aérea continúa en Atascaderos para consolidar la paz social.

La recuperación de estos espacios no solo es una victoria táctica, sino una respuesta necesaria a la crisis de desplazamiento forzado, devolviendo la esperanza a cientos de familias que hoy regresan a sus hogares bajo el blindaje de las fuerzas de seguridad.

Por moneroVB