El encuentro también sirvió para enviar un mensaje de unidad y apoyo hacia la Selección Nacional, con la presidenta haciendo un llamado a la ciudadanía para mantener la «buena vibra» y el respaldo total al equipo tricolor. Esta reunión ocurre en un contexto de alta expectativa, donde el gobierno federal busca capitalizar la visibilidad internacional del torneo para fortalecer el turismo y la imagen de seguridad en el país. Con la promesa de una ejecución «maravillosa», Sheinbaum y la FIFA cierran filas para asegurar que el inicio de la competencia en suelo mexicano marque un estándar de excelencia para las futuras ediciones. A medida que el reloj avanza hacia la patada inicial, la coordinación entre el Ejecutivo Federal y la FIFA se vuelve crítica para solventar los retos de movilidad y seguridad que implica un evento de esta magnitud. La mandataria reiteró que el Mundial 2026 será un legado de infraestructura y orgullo nacional, mientras que Infantino concluyó su visita con la certeza de que México es el anfitrión ideal para el torneo más grande de la historia. La narrativa oficial queda clara: el país no solo participa, sino que lidera la organización de una fiesta deportiva que, en palabras de Sheinbaum, dejará una huella imborrable en la memoria colectiva.
El encuentro también sirvió para enviar un mensaje de unidad y apoyo hacia la Selección Nacional, con la presidenta haciendo un llamado a la ciudadanía para mantener la «buena vibra» y el respaldo total al equipo tricolor. Esta reunión ocurre en un contexto de alta expectativa, donde el gobierno federal busca capitalizar la visibilidad internacional del torneo para fortalecer el turismo y la imagen de seguridad en el país. Con la promesa de una ejecución «maravillosa», Sheinbaum y la FIFA cierran filas para asegurar que el inicio de la competencia en suelo mexicano marque un estándar de excelencia para las futuras ediciones. A medida que el reloj avanza hacia la patada inicial, la coordinación entre el Ejecutivo Federal y la FIFA se vuelve crítica para solventar los retos de movilidad y seguridad que implica un evento de esta magnitud. La mandataria reiteró que el Mundial 2026 será un legado de infraestructura y orgullo nacional, mientras que Infantino concluyó su visita con la certeza de que México es el anfitrión ideal para el torneo más grande de la historia. La narrativa oficial queda clara: el país no solo participa, sino que lidera la organización de una fiesta deportiva que, en palabras de Sheinbaum, dejará una huella imborrable en la memoria colectiva.