Al menos cuatro personas han fallecido en Hermosillo, Sonora, tras recibir presuntamente sueros vitaminados intravenosos recetados por el mismo médico en la clínica de Medicina Biológica Regenerativa Celular. Las víctimas, identificadas como Dinora Ontiveros, Jesús Héctor Almeida Flores, Sebastián Almeida Cáñez y Catalina Figueroa, presentaron deterioros graves de salud a pocas horas de someterse al procedimiento.
Los cuadros clínicos reportados incluyeron insuficiencia renal, hepática, neumonía e hipotensión, derivando en los decesos registrados entre marzo y los primeros días de abril.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora inició las indagatorias tras recibir denuncias que señalan directamente al doctor Jesús Maximiano como el responsable de administrar dichas mezclas. De acuerdo con los testimonios de los familiares, algunas de las víctimas se encontraban sanas y acudieron al tratamiento únicamente por cuadros de cansancio antes de presentar las complicaciones fatales.
Las autoridades estatales realizaron un cateo en el establecimiento ubicado en la colonia Jesús García, donde aseguraron expedientes clínicos, medicamentos inyectables e insumos para su análisis.
Como parte del proceso de investigación, la autoridad sanitaria estatal revisa si existieron irregularidades en los protocolos de los tratamientos aplicados en el centro estético. Asimismo, se practicarán estudios especializados en los tejidos de las víctimas para confirmar si los sueros provocaron daños a nivel celular tras su administración por vía intravenosa.
El médico señalado se promociona en portales especializados como experto en medicina estética y homotoxicología, ofreciendo procedimientos biorreguladores y tratamientos para enfermedades metabólicas.
Hasta el momento, la clínica permanece bajo resguardo de las autoridades mientras se determina la causa exacta de las muertes y si existen más personas afectadas bajo el mismo patrón de atención.
La Fiscalía trabaja en conjunto con las autoridades de salud para esclarecer si los insumos utilizados contaban con los registros debidos o si hubo una mala praxis en la mezcla de las sustancias.
El caso ha generado una alerta en la comunidad ante la proliferación de tratamientos vitamínicos no regulados que prometen beneficios inmediatos a la salud sin el rigor médico necesario.