El paro nacional convocado por la ANTAC y el Frente Nacional por el Rescate del Campo Mexicano estalló este 6 de abril con movilizaciones en 20 estados, evidenciando una fractura profunda entre los sectores productivos y el Gobierno Federal. Mientras las organizaciones reportan una parálisis masiva en defensa del transporte y el agro, la Secretaría de Gobernación intentó minimizar el impacto reportando solo 11 bloqueos en nueve entidades, entre ellas Chihuahua. La jornada, calificada como pacífica por los manifestantes, busca forzar soluciones «reales y permanentes» ante la inseguridad asfixiante en las rutas y el encarecimiento crítico de insumos básicos como el diésel.
La respuesta de la Federación, en voz de Rosa Icela Rodríguez, fue de rechazo a la movilización, asegurando que «no hay razón» para las protestas pues las demandas supuestamente han sido atendidas. Sin embargo, la realidad en las carreteras cuenta otra historia: arterias vitales como la México-Querétaro, el Arco Norte y la Carretera Federal 45 presentan concentraciones que detienen el flujo comercial. Los productores agrícolas, golpeados por la sequía y la falta de precios de garantía para el maíz y el trigo, se han sumado a los transportistas para denunciar un rezago estructural que, según advierten, pone en riesgo el abasto nacional.
En Chihuahua, el bloqueo se ha sentido con fuerza en puntos estratégicos, sumándose a la exigencia de mayor seguridad y el fin de las extorsiones en retenes. Las organizaciones exigen mesas de diálogo con compromisos verificables, rechazando las promesas al aire que han caracterizado negociaciones anteriores. Para los manifestantes, el transporte y el campo son los pilares que sostienen la economía, y la actual crisis de rentabilidad los ha empujado a un punto de no retorno donde la parálisis de las vías de comunicación es su única herramienta de presión frente a la indiferencia oficial.
El conflicto mantiene posturas encontradas que amenazan con prolongar la crisis logística en todo el país. Mientras el Gobierno Federal apuesta al desgaste y llama a evitar afectaciones a terceros, los gremios insisten en que no levantarán los bloqueos hasta obtener tarifas justas y apoyos directos al campo. Esta «jornada nacional de lucha» no solo desquicia el tránsito de mercancías hacia la frontera, sino que expone la vulnerabilidad de un sistema que, según los convocantes, ha criminalizado al sector agrícola y al transporte de carga en lugar de protegerlos.