El régimen chino ha abandonado su supuesta neutralidad en el conflicto de Medio Oriente al enviar misiles antiaéreos portátiles (MANPADS) y suministros de doble uso a Irán; así lo revelaron reportes de inteligencia de Estados Unidos difundidos por The New York Times y CNN. Aunque la evidencia sobre la llegada física de todo el armamento no es concluyente, la administración estadounidense sostiene que Beijing prepara transferencias masivas de sistemas capaces de derribar aeronaves a baja altura en las próximas semanas. Este giro estratégico de China no solo altera el equilibrio militar en la región, sino que pone en jaque las conversaciones de paz que actualmente sostienen delegaciones de Washington y Teherán en Pakistán.

 

La respuesta de Beijing fue un rechazo rotundo a las acusaciones, calificándolas de «infundadas» y asegurando que cumple sistemáticamente con sus obligaciones internacionales como país responsable; de acuerdo con el portavoz Liu Pengyu. Sin embargo, la inteligencia estadounidense insiste en que empresas chinas facilitan la exportación de semiconductores, sensores y combustible para drones que ya son utilizados por las fuerzas iraníes. Un informe de la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad subraya que China opera como el pulmón financiero de Irán, al comprar el 90 por ciento de su petróleo, aportando miles de millones de dólares que terminan financiando directamente la maquinaria bélica del régimen teocrático.

 

Esta creciente cooperación militar ocurre en un momento diplomático crítico, justo antes de que el presidente Donald Trump viaje a Pekín para reunirse con Xi Jinping en una cumbre de seguridad y comercio; según se confirmó este fin de semana. Mientras Rusia proporciona inteligencia satelital y ayuda alimentaria a Irán, China ha preferido un perfil más discreto basado en tecnología de doble uso, pero la entrega de misiles directos representaría un nuevo nivel de asistencia ofensiva que Washington no pasará por alto. Los expertos señalan que sectores en Beijing ven esta alianza como una oportunidad para desgastar la influencia global de Estados Unidos, aprovechando la inestabilidad en el Estrecho de Ormuz para fortalecer su propia posición energética.

El despliegue de tecnología bélica china en Medio Oriente podría elevar drásticamente el costo de cualquier intervención militar liderada por Occidente, lo que añade presión a las mesas de negociación en Islamabad; así lo advirtieron funcionarios del Pentágono. Hasta ahora, no hay pruebas de que estos misiles hayan sido disparados contra fuerzas estadounidenses, pero su mera presencia en el arsenal iraní redefine las reglas del juego diplomático. El desenlace de la cumbre Trump-Xi y el avance de las pláticas en Pakistán determinarán si China decide frenar su apoyo militar o si se consolida como el principal soporte operativo de Irán frente a la presión internacional.

Por moneroVB