El cierre de la lateral del Periférico de la Juventud a la altura de la Dirección de Vialidad provocó este viernes un colapso total en la zona de El Reliz, dejando a miles de conductores atrapados en embotellamientos kilométricos.

Habitantes del sector denunciaron que trayectos que normalmente toman diez minutos se extendieron hasta los 40 minutos, afectando la conectividad de miles de familias durante las horas pico.

La falta de planeación en el manejo del flujo vehicular convirtió las salidas de los fraccionamientos en un cuello de botella, evidenciando la ausencia de una estrategia de movilidad que acompañe los trabajos de infraestructura del municipio.

Ante la parálisis vial, la organización Revolución Reliz solicitó formalmente a las autoridades el despliegue permanente de agentes de la Policía Vial en los puntos de mayor conflicto. Los vecinos señalaron que la señalización actual es insuficiente y que la complejidad de los retornos está generando situaciones de riesgo para los automovilistas.

La exigencia ciudadana se centra en que la presencia de oficiales no sea esporádica, sino constante, para ordenar los cruces críticos y agilizar el tránsito mientras duren las intervenciones en la carpeta asfáltica.
Como medida desesperada, los colonos han comenzado a difundir rutas alternas, sugiriendo utilizar la rampa de la avenida Teófilo Borunda hacia el Periférico de la Juventud para retornar en la calle Geranios.

Sin embargo, advirtieron que estas opciones se saturan rápidamente y no representan una solución real si no existe un operativo de tránsito coordinado entre Obras Públicas y la Secretaría de Seguridad Pública.

El malestar crece entre los usuarios, quienes consideran que el ayuntamiento subestimó el impacto de los cierres en una de las zonas con mayor crecimiento habitacional de la ciudad.

El llamado de la comunidad es a salir con anticipación extrema y considerar tiempos de traslado mucho mayores a los que informan las autoridades de manera oficial.

El colapso en El Reliz deja una implicación clara sobre la necesidad de protocolos de desvío más eficientes antes de iniciar proyectos de gran calado en arterias vitales. La paciencia de los residentes se agota frente a un calvario logístico que, aseguran, pudo prevenirse con una coordinación interinstitucional básica que priorizara el flujo de los ciudadanos sobre la rapidez de la obra.

Por moneroVB