En un acto de resistencia civil y política, diversos sectores de la sociedad civil han lanzado una contrapropuesta al Ayuntamiento de Chihuahua: que la avenida De la Cantera sea nombrada «Marisela Escobedo Ortiz» en lugar de «Víctor Cruz Russek».
El reclamo surge tras la aprobación en comisiones para renombrar la vía en honor al fallecido esposo de la gobernadora Maru Campos, cuya familia ha sido señalada por beneficiarse con contratos estatales que superan los 315 millones de pesos. Para los promoventes, la memoria colectiva de la ciudad debe honrar a quienes lucharon por la justicia y no a quienes encarnan el poder y el privilegio económico.
Marisela Escobedo fue asesinada hace 15 años frente a las puertas del Palacio de Gobierno mientras exigía justicia por el feminicidio de su hija Rubí, un crimen que permanece como una de las heridas más profundas en la historia de Chihuahua. La crítica social enfatiza que, a pesar de su sacrificio y de haber muerto en la capital, no existe una sola calle principal que lleve su nombre.
Esta omisión institucional es interpretada como un intento del Estado por borrar una historia de falla sistémica y violencia, prefiriendo inmortalizar genealogías de beneficiarios y figuras cercanas al círculo de la administración estatal en turno.
El movimiento sostiene que la nomenclatura de una ciudad es un territorio en disputa donde se decide qué historias merecen ser contadas. Al imponer nombres de empresarios y políticos, el Cabildo es acusado de convertir el espacio público en un patrimonio privado de la élite, ignorando a madres buscadoras, periodistas y defensores que han dado la vida enfrentando al sistema.
«La memoria es de quienes le pelearon al poder, no de quienes lo encarnan», sentencian los colectivos, quienes ven en esta propuesta un acto político necesario para dignificar el espacio urbano con nombres que representen la verdadera lucha social.
La propuesta ciudadana busca presionar al pleno del Ayuntamiento para que dé marcha atrás al dictamen y considere la carga simbólica de elevar a Marisela Escobedo al mapa oficial de la ciudad. Mientras el Cabildo se prepara para formalizar el cambio de nombre en favor de Cruz Russek, la exigencia en redes sociales y espacios públicos crece para etiquetar a las autoridades y demandar congruencia histórica.
La implicación es contundente: nombrar una avenida principal como Marisela Escobedo sería un reconocimiento de las deudas del Estado, mientras que mantener la decisión actual solo reafirma que en Chihuahua la memoria tiene cuota y se reparte entre amigos.