Una jornada de terror se vivió en la zona arqueológica de Teotihuacán cuando un hombre armado, vestido con indumentaria táctica similar a un uniforme militar, se atrincheró en lo alto de la Pirámide de la Luna y abrió fuego contra los visitantes. El ataque dejó un saldo de dos turistas canadienses fallecidos y al menos cuatro personas lesionadas, quienes resultaron heridas tanto por los proyectiles como durante la estampida provocada por el pánico. Elementos de seguridad intentaron cercar al agresor para contener la ráfaga de disparos que obligó a cientos de asistentes a correr despavoridos hacia las salidas de emergencia, en medio de gritos y confusión captados en videos que ya circulan en redes sociales.
Tras cometer el doble homicidio, el atacante decidió quitarse la vida en la cima del monumento antes de ser capturado por las autoridades que arribaron al sitio. La zona arqueológica fue evacuada de inmediato y las entradas al recinto permanecen suspendidas mientras peritos de la fiscalía realizan el levantamiento de los cuerpos y recaban indicios balísticos. Este hecho violento, sin precedentes en uno de los centros históricos más importantes del país, ha generado una fuerte movilización policial y militar, dejando una profunda grieta en la percepción de seguridad de los destinos turísticos nacionales ante el impacto internacional del asesinato de los ciudadanos extranjeros.