La tensión en el Medio Oriente alcanzó un nuevo punto crítico este miércoles tras el ataque de fuerzas iraníes contra tres buques portacontenedores en el estrecho de Ormuz.

El incidente más grave involucró a un navío con bandera de Liberia que, a pesar de contar con permiso de tránsito, fue abordado y baleado por una lancha del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución frente a las costas de Omán.

Según la agencia británica UKMTO, el ataque se produjo sin previo aviso por radio y causó daños de consideración en el puente de mando, aunque afortunadamente la tripulación resultó ilesa y no se reportaron desastres ambientales.

La jornada de hostilidades continuó con disparos contra otros dos cargueros, el Euphoria de pabellón panameño y un tercer buque liberiano, mientras intentaban salir de la estratégica vía marítima. Estos ataques ocurren apenas horas después de que el presidente Donald Trump anunciara una prórroga indefinida al alto el fuego entre Estados Unidos, Irán e Israel, vigente desde principios de abril.

Mientras la agencia iraní Tasnim justifica las agresiones alegando que los barcos ignoraron advertencias, el bloqueo naval recíproco en la zona mantiene al comercio global de energía y suministros en un estado de vulnerabilidad extrema bajo el fuego de las patrulleras de la República Islámica.

Por moneroVB