El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó como «absurda» la posibilidad de recurrir a un ataque nuclear en el conflicto actual contra Irán, asegurando que su administración ha logrado debilitar al régimen mediante el uso exclusivo de fuerzas convencionales.
«Los hemos diezmado completamente sin necesidad de emplear ese tipo de recursos», afirmó el mandatario desde la Casa Blanca, cortando de tajo las especulaciones sobre una escalada atómica en Oriente Medio.
Trump insistió en que su objetivo principal no es la destrucción total, sino garantizar un Irán sin capacidad nuclear que no represente una amenaza para la seguridad estadounidense o la estabilidad global.
A pesar de haber mantenido una retórica agresiva en semanas previas, advirtiendo que la civilización iraní podría ser destruida, el líder republicano aclaró que sus advertencias nunca contemplaron cruzar el umbral nuclear.
El mandatario defendió la eficacia de la ofensiva militar conjunta con Israel iniciada en febrero, subrayando que la presión estratégica y el bloqueo naval han sido suficientes para acorralar a Teherán.
Para Trump, la disuasión convencional ha cumplido su propósito de degradar las capacidades operativas del enemigo sin sacrificar los principios de seguridad internacional que dictan que «nunca debería permitirse que nadie utilice un arma nuclear».
El conflicto ha escalado a una crisis regional sin precedentes, con Teherán manteniendo el cierre del estratégico estrecho de Ormuz, lo que ha impactado severamente el comercio energético mundial.
Ante los cuestionamientos sobre el costo económico que esta guerra prolongada representa para las familias estadounidenses, Trump fue contundente al declarar que «es un precio justo a pagar» si el resultado final es evitar que Irán dote a sus fuerzas de armamento atómico. La visión de la Casa Blanca se mantiene firme: no hay prisa por terminar las hostilidades mientras no exista una propuesta de rendición o acuerdo que sea considerada «aceptable» bajo los términos de Washington.
Finalmente, el presidente confirmó la prórroga unilateral de la tregua actual para dar espacio a una posible salida diplomática, aunque advirtió que no dudará en reanudar los ataques si Teherán no cede en sus ambiciones nucleares.
La postura de Trump busca proyectar una imagen de fuerza controlada, rechazando el estigma de «belicista nuclear» pero reafirmando que la campaña militar seguirá adelante con toda la potencia de fuego convencional disponible. Mientras los puertos iraníes permanecen bloqueados, la administración estadounidense apuesta por la asfixia estratégica como el camino más viable para forzar una negociación definitiva en este 2026.