La Casa Blanca confirmó que los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner partirán este sábado hacia Pakistán para una nueva ronda de negociaciones críticas con representantes iraníes. El movimiento diplomático responde a una solicitud directa de Teherán para retomar el diálogo presencial, tras el fracaso de la primera ronda de conversaciones celebrada el pasado 11 de abril. Con un alto el fuego indefinido decretado por Donald Trump el pasado martes, la administración estadounidense busca «escuchar» la propuesta definitiva del régimen iraní para poner fin a las hostilidades, bajo la advertencia de que la ventana de negociación no permanecerá abierta para siempre.
La comitiva estadounidense presenta un cambio estratégico con la ausencia del vicepresidente JD Vance, quien encabezó los encuentros anteriores. Según la secretaria de prensa, Karoline Leavitt, Vance permanecerá en Washington monitoreando los avances junto al presidente y el secretario de Estado, Marco Rubio, dejando la operatividad en manos del círculo más cercano de Trump. Por parte de Irán, el ministro de Asuntos Exteriores, Abás Araqchi, liderará una gira que incluye paradas en Moscú y Mascate para coordinar posiciones, aunque aún no se confirma si se sentará cara a cara con los delegados de Washington en Islamabad bajo la mediación del gobierno paquistaní.
El estancamiento del conflicto, que inició a finales de febrero con una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel, ha devastado el comercio energético global debido al bloqueo naval en los puertos iraníes y las restricciones en el estrecho de Ormuz. Mientras Washington mantiene la presión económica, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, fue contundente al declarar que cualquier acuerdo de paz pasa necesariamente por el desmantelamiento verificable del programa nuclear de Irán. La delegación de Kushner y Witkoff tiene la instrucción de evaluar si la propuesta de Teherán es «aceptable» o si se retoma la campaña militar para diezmar las capacidades del régimen.
Pakistán se consolida como el epicentro de este tablero geopolítico, sirviendo de puente en un momento de tensión máxima. Fuentes locales indican que la visita de la delegación iraní será breve y servirá para entregar documentos que Islamabad trasladará posteriormente a los enviados de Trump. En este escenario de tregua frágil, el éxito de la misión de Kushner y Witkoff definirá si el 2026 marca el cierre de uno de los conflictos más peligrosos de las últimas décadas en Medio Oriente o si la escalada convencional, hasta ahora contenida por la administración republicana, retoma su curso destructivo.