El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, afirmó ser una persona “completamente limpia” y aseguró no tener miedo tras las acusaciones del Departamento de Justicia de los Estados Unidos que lo vinculan con el Cártel de Sinaloa. Tras un evento público en Navolato, el mandatario estatal rechazó cualquier nexo con el crimen organizado y señaló que esperará el curso de las investigaciones que realice la Fiscalía General de la República, confiando en que no existen pruebas reales que sustenten los tres cargos por narcotráfico y armas presentados en Nueva York.
Pese al respaldo público que recibió de los alcaldes de la entidad, Rocha Moya fue tajante al deslindarse de los otros nueve funcionarios señalados en el expediente estadounidense, incluyendo al edil de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, sentenciando que «cada quien debe dar la cara por sí mismo». Asimismo, el gobernador minimizó el apoyo de la presidenta Claudia Sheinbaum como algo personal, interpretándolo únicamente como una defensa de la soberanía nacional frente a la solicitud de detención provisional y extradición que calificó como una injerencia extranjera.