Por: Tony Vargas

Esta es la primera entrega de un espacio muy personal que nace con la intención de expresar lo que no me gusta que suceda, ni a mí ni a nadie: que alguien con mayor poder, rango jerárquico o simplemente con ínfulas de superioridad, abuse de otro por el simple hecho de querer hacerlo.

En este caso, quiero hablar de las relaciones laborales. Estas deben mantenerse siempre en el marco legal, pero más allá de eso, establecerse con sentido humano y empatía. La vida actualmente es muy difícil y, a menos que vengas de cuna con un apellido importante o una fortuna heredada, hay que trabajar mucho para vivir y, en ocasiones, hasta para sobrevivir. La mayor parte de la población en México tiene necesidades básicas que solo se satisfacen saliendo día a día a buscar el ingreso o trabajando desde casa. Sin embargo, necesitamos entender que, a pesar de las deudas o servicios por cubrir, cada trabajador tiene un valor y una dignidad que nunca deben ser vulnerados. Tú no vales por lo que haces, vales por lo que eres; del mismo modo, tu tiempo debe ser respetado por el patrón. Tu empresa debe tenerlo claro y no puede vulnerar tu integridad. Si esto ocurre, debes plantearte que no estás en el lugar correcto y que probablemente debas irte, porque sí, siempre hay algo mejor, aunque no lo parezca.

Puede parecer que se dice fácil o que quien escribe es ajeno a la realidad, pero no; sé de lo que hablo al expresar que vale más nuestra vida fuera de un trabajo donde no se nos da nuestro lugar ni se reconoce nuestro esfuerzo. A veces puede parecer simple, pero si por tus capacidades te emplearon, eso debe ser suficiente para que cada día de pago llegue tu depósito sin contratiempos ni excusas. Reitero la cuestión del tiempo, uno de los activos más importantes de cada persona: cada hora dedicada al trabajo podrías emplearla en otro lugar, incluso descansando.

De leyes laborales no sé mucho, pero sí de patrones que, cuando empiezas a brillar, a ser incómodo o simplemente dejas de caerles bien, utilizan su poder para hostigarte. Siempre van a preferir hartarte y desestabilizarte para que te vayas por tu cuenta antes que despedirte, pues saben que eso les costará económicamente. Pero no olvidemos que las leyes están diseñadas para proteger al empleado; por ello, si te encuentras en una situación donde se te exige más que a los demás, si te cambian las condiciones de trabajo de forma abrupta exponiendo tu seguridad, o si sufres humillaciones que caen en el concepto de «mobbing», es necesario que salgas de ahí. Identifícalo, date cuenta de tu situación y actúa.

Acude a un centro de defensa laboral, asesórate y ejerce tu derecho. Tu dignidad no tiene precio y la alacena, al final del día, se llenará si tienes paz mental. Es lo más importante a recuperar; no dejes que te intimiden ni demeriten tu valor como persona.

Al principio mencionaba que las relaciones laborales deben ser legales, humanas y empáticas, pero sobre todo justas. De ahora en adelante, a cada lugar donde busques una oportunidad, asegúrate de que te garanticen al menos lo básico. Deja claro que el respeto hacia ti y hacia tu bolsillo no es negociable; deben darte lo justo por lo que sabes, por lo que eres y por el valioso tiempo que vas a dedicar. Que no te quieran ver chiquito.

 

Al principio mencionaba que las relaciones laborales deben ser legales, humanas y empáticas, pero sobre todo justas. De ahora en adelante, a cada lugar donde busques una oportunidad, asegúrate de que te garanticen al menos lo básico. Deja claro que el respeto hacia ti y hacia tu bolsillo no es negociable; deben darte lo justo por lo que sabes, por lo que eres y por el valioso tiempo que vas a dedicar. Que no te quieran ver chiquito y orejón.

Por moneroVB