Monerías: 

La marcha que sí es y no es

La marcha contra Maru Campos mostró una diferencia que no debe confundirse, una protesta puede ser legal, válida y estar dentro del derecho ciudadano, pero otra cosa muy distinta es que tenga legitimidad. Esa legitimidad depende de quienes la integran y, sobre todo, de quienes la dirigen.

Por eso el movimiento se vuelve discutible cuando aparecen como figuras visibles Víctor Quintana Silveira, exsecretario de Desarrollo Social de Javier Corral Jurado, y Martín Chaparro, exdirigente estatal de Morena. No se trata de negar la expresión pública, sino de entender que los liderazgos también pesan y revelan la intención política detrás de la movilización.

Primero se habló de exigirle al Gobierno del Estado y a la gobernadora, pero después el discurso se mezcló con posicionamientos por la nueva elección nacional de Morena, en la que salió ungida Ariadna Montiel.

Ese cambio de ruta exhibe cómo se usa a muchas personas desde su necesidad, enojo o desconocimiento para convertirlas en parte de una masa útil.

Lo más delicado ocurrió cuando se quiso linchar verbalmente, y casi físicamente, a un empleado estatal bajo la acusación absurda de ser integrante de la CIA.

El trabajador lleva más de 30 años dentro de la estructura del Estado de Chihuahua y su labor ha sido, en muchas ocasiones, mediar con manifestantes y abrir canales de comunicación con la autoridad.

Ahí se ve con crudeza que la ignorancia, cuando se explota, puede convertirse en amenaza.

Fuego interno en Morena por señalamientos

Las acusaciones sobre la supuesta influencia de la CIA y agentes extranjeros ya no solo golpean desde fuera, ahora se reciclan dentro de Morena y con nombres propios. En redes, militantes del propio partido apuntaron hacia la comunidad LeBarón, señalando presuntos vínculos que buscarían incidir en la política mexicana, una narrativa que escaló al tocar a Alex LeBarón, ex funcionario de Conagua en el sexenio de Enrique Peña Nieto y hoy militante morenista, además de esposo de la diputada de ese mismo partido, Brenda Ríos.

El ruido no es menor porque el reclamo nace desde las entrañas del partido. En grupos internos se cuestiona la congruencia de condenar operaciones con agentes extranjeros desde el Congreso local mientras, acusan, existen relaciones directas con perfiles bajo sospecha. Aunque lanzar señalamientos sin pruebas raya en xenofobia, lo que verdaderamente incomoda es el peso político que este grupo mantiene en posiciones clave dentro del partido y delegaciones federales.

La narrativa de culpar al prianismo se queda corta frente a un dato incómodo, las críticas más duras contra Brenda Ríos no provienen de la oposición, sino de su propia bancada. Lo que se exhibe es una fractura interna donde el discurso de unidad choca con disputas por influencia, control y cercanía con estructuras federales.

En ese escenario, el coordinador Cuauhtémoc Estrada opta por la distancia. No solo por el desgaste que han generado las posturas de Ríos, sino por el costo político de confrontarla, ya sea por el blindaje discursivo de género o por su presunta cercanía con Ariadna Montiel, hoy dirigente nacional de Morena. El conflicto ya está abierto y no viene de fuera, viene desde adentro.

El gesto de MC al Alcalde, Bonilla

En política, un gesto mínimo puede pesar, y eso quedó exhibido la tarde noche del jueves cuando una imagen brindada aEl Monero colocó en el radar a Francisco Sánchez, coordinador de la bancada de Movimiento Ciudadano, al desviarse sobre el Periférico de la Juventud para regresar, detener la marcha y saludar al alcalde Marco Bonilla durante la colecta anual de la Cruz Roja.

Ese saludo, aparentemente casual, detonó lecturas inmediatas dentro de ambos partidos, donde ya no se interpreta como simple cortesía, sino como una señal política con destinatario claro, el eventual proyecto de Bonilla rumbo a 2027. En círculos internos, el gesto no pasó inadvertido y hoy genera ruido, especulación y reacomodos.

Para algunos actores se trató de urbanidad política, pero en clave realista se percibe como un tanteo que podría escalar a entendimiento formal. Movimiento Ciudadano ha marcado distancia con Morena y sus aliados, mientras encuentra coincidencias crecientes con el PAN tanto en agenda ideológica como en disputas partidistas.

Sin candidato definido para la gubernatura en 2027, MC deja abierta la puerta a esquemas flexibles, incluso alianzas de facto a nivel local bajo su lógica de operación tipo franquicia. En ese contexto, el movimiento de Sánchez parece menos improvisado y más estratégico, un intento por tender puentes con el panismo y posicionarse en la negociación que ya empezó.

Por MoneroMx