Chihuahua, Chih.- La planta de gas comprimido construida en las instalaciones de la Terminal Norte del sistema de transporte Bowí será cerrada de manera definitiva tras consolidarse como un proyecto financieramente inviable y costoso para el erario, según confirmó el secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña Grajeda. El funcionario estatal indicó que ante la renovación total de la flotilla de camiones a unidades de diésel, el aparato administrativo tomó la determinación de frenar el subsidio a una infraestructura que no genera rendimientos. La Operadora de Transporte Vivebús tomó la decisión fulminante luego de que las auditorías internas revelaran un déficit financiero acumulado que asciende a los 39 millones de pesos.
El encargado de la política interna de la entidad argumentó de manera directa que la lógica financiera dicta dejar por la paz esta obra inoperante para evitar que se continúe dilapidando el dinero de los contribuyentes chihuahuenses. De la Peña enfatizó que mantener abierta una central de abastecimiento sin camiones compatibles representaba un absurdo administrativo, por lo que los recursos que se ahorren con esta clausura serán redireccionados hacia áreas prioritarias del estado que verdaderamente lo requieran. El secretario lanzó un dardo discursivo al señalar de forma irónica que debió haber existido alguna extraña razón en el quinquenio anterior para autorizar la edificación de una planta con semejantes deficiencias técnicas de origen.
El boquete financiero de 39 millones de pesos generado de manera sutil pero sostenida entre los años 2019 y 2024 evidencia la opacidad y las fallas de planeación con las que se diseñó la modernización del transporte público en la pasada administración corralista. Al enmarcar el cierre como una medida de responsabilidad fiscal, la actual gestión busca deslindarse del fracaso de la infraestructura verde que se prometió a la ciudadanía y que terminó convertida en un auténtico monumento al desperdicio. La quiebra técnica de la planta destapa además la falta de supervisión en los contratos de suministro y el nulo mantenimiento que aceleró la obsolescencia de las bombas de compresión en el norte de la capital.