H. Cd. de Chihuahua.- Una grave crisis de insalubridad azota a la ciudad de La Habana, Cuba, donde la drástica escasez de combustible paralizó el servicio de recolección de desechos sólidos y generó la proliferación de vertederos improvisados en plena vía pública.

El desbasto de hidrocarburos, agravado por las sanciones internacionales que limitan la llegada de crudo a la isla, mantiene semiparalizadas las actividades cotidianas y los servicios básicos, dejando a la empresa estatal Servicios Comunales sin capacidad operativa para atender la demanda de una capital de dos millones de habitantes. Vecinos de sectores céntricos denunciaron que las enormes montañas de desperdicios se acumulan a unos metros de escuelas, restaurantes y hospitales importantes como el Hermanos Ameijeiras, desatando una severa preocupación ante la presencia de plagas de moscas, ratas y el riesgo inminente de que la situación empeore con la llegada de las lluvias y las altas temperaturas de la temporada ciclónica.
Ante la falta de respuesta institucional, la población civil comenzó a recurrir a la peligrosa práctica de quemar la basura en las calles, lo que ya provocó graves daños en la infraestructura pública al consumir postes, cables y gabinetes que dejaron incomunicadas a varias zonas, además de las alertas médicas emitidas por el Centro de Neurociencias debido a la toxicidad del humo.

En contraste, esta emergencia sanitaria propició el surgimiento de iniciativas ciudadanas y proyectos comunitarios autónomos como «El Batazo», en el barrio de Los Sitios, donde los propios habitantes se organizaron para recolectar, barrer y separar los desechos sólidos con la finalidad de vender materiales reciclables al Estado, demostrando que la gestión vecinal organizada puede mitigar el impacto ambiental en medio de la parálisis gubernamental que afecta a las principales urbes cubanas.

Por moneroVB