H. Cd. de Chihuahua.- Las negociaciones laborales en el marco del T-MEC se perfilan bajo un esquema de asimetría que favorece la intervención estadounidense en los centros de trabajo nacionales sin una contraparte recíproca.

Así lo señaló el secretario del Trabajo, Diodoro Siller Argüello, quien advirtió que las reglas contempladas en el Tratado de Libre Comercio imponen a México mecanismos de respuesta rápida que otorgan a las autoridades norteamericanas la facultad de investigar quejas de trabajadores locales ante sospechas de injerencia patronal, una atribución regulatoria que no opera de la misma forma para el gobierno mexicano dentro de las fronteras de su principal socio comercial.

La atención bilateral se centra con especial fuerza en los sectores automotriz y de autopartes, donde las presiones de Estados Unidos apuntan a forzar una equiparación salarial con el mercado mexicano para mitigar ventajas competitivas.

Siller Argüello reconoció que, ante la proximidad de las mesas de revisión del acuerdo, las cláusulas del Capítulo 23-A representan un instrumento de alta fricción técnica para las empresas instaladas en la entidad, ya que el diseño del convenio abre una ruta legal para que observadores internacionales auditen la vida sindical del país, evidenciando una falta de correspondencia en los derechos de supervisión laboral entre ambas naciones.

Por moneroVB