El grupo parlamentario de Morena en el Senado postergará hasta la segunda quincena de agosto la definición de quién sustituirá a Laura Itzel Castillo en la presidencia de la Mesa Directiva para el último año de la LXVI Legislatura. El coordinador de la bancada guinda, Ignacio Mier, confirmó que se mantendrá la tradición interna de resolver este nombramiento en las semanas previas al inicio del periodo ordinario, respetando además la alternancia de género que en esta ocasión dicta que el cargo corresponda a un varón a partir del próximo primero de septiembre.
Hasta el momento, el senador mexiquense Higinio Martínez es el único que ha transparentado su aspiración para encabezar el máximo órgano de gobierno de la Cámara Alta, un puesto que ya buscó en el pasado. No obstante, el escenario no se limita a las filas estrictas de Morena, ya que dentro del bloque oficialista operan perfiles con amplio colmillo legislativo como el pevemista Jorge Carlos Ramírez Marín, actual vicepresidente del Senado y expresidente de la Cámara de Diputados, aunque el partido mayoritario nunca ha compartido esta posición con sus aliados.
La designación final permanece congelada debido a que el oficialismo concentra sus energías en los procesos internos para definir a las coordinaciones de la defensa de la Cuarta Transformación en las 17 entidades donde se renovarán gubernaturas. El desenlace de estas encuestas determinará cuántos de los once senadores y seis senadoras que pidieron licencia regresarán a sus escaños, un movimiento crucial si se considera que al menos ocho de ellos presiden comisiones ordinarias que podrían quedar acéfalas si se consolidan las candidaturas estatales.
Desde que asumió el control parlamentario en 2018, Morena ha mantenido un monopolio absoluto tanto en la Mesa Directiva como en la Junta de Coordinación Política, emulando la época de la Gran Comisión priista en el siglo pasado. Aunque los quiebres internos y las crisis por el control del Senado han marcado los relevos anteriores en el bando guinda, la dirigencia parlamentaria ha dejado claro que los reacomodos definitivos se pactarán bajo la política de los hechos consumados una vez que el mapa electoral de los estados quede completamente definido.