Las finanzas estatales entraron en una etapa de reingeniería obligada por los recortes de la federación, lo que desató una ola de despidos en la estructura gubernamental, según informó la gobernadora del estado, Maru Campos
La mandataria estatal confirmó que se solicitó a cada una de las secretarías y dependencias un tijeretazo del 30 por ciento en sus presupuestos, una medida que impacta de forma directa en las plantillas laborales y que busca blindar la operación del estado ante el desdén del centro del país.
La gobernadora arremetió contra la administración central de la llamada cuarta transformación, acusándola de intentar estrangular las finanzas de las entidades federativas que no se alinean a sus políticas de partido.