El asesinato de Lorenzo Salgado Araujo, un constructor mexicano de 52 años, a manos de un agente de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Houston, ha desatado una fuerte confrontación entre las versiones oficiales de la agencia federal y los testimonios de tres testigos presenciales que viajaban en la misma camioneta. Según el abogado Hugo Balderas Ibarra, quien representa a los sobrevivientes, el agente disparó a través de la ventanilla del pasajero sin que mediara amenaza alguna, contradiciendo la versión del ICE, que sostiene que Salgado Araujo intentó embestir un vehículo oficial y que el agente actuó en defensa propia.

A pesar de la gravedad de los hechos, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) se ha negado a revelar la identidad del oficial involucrado, argumentando riesgos a su integridad, mientras que el alcalde de Houston, John Whitmire, calificó la actuación de la agencia federal como «fuera de control» y busca impulsar una indagatoria independiente. La situación se complica ante la falta de cámaras corporales en los agentes, la ausencia de patrullas identificadas y la presión que, según familiares, ejerce el ICE sobre los otros tres detenidos —entre ellos el hermano de la víctima— para que acepten una deportación voluntaria, lo cual eliminaría testigos clave de la investigación local.

Por moneroVB