Monerías

Lo que comenzó como una demostración de fuerza del Partido Verde para imponer a Cruz Pérez Cuéllar como candidato de Morena parece estar provocando el efecto contrario.

La frase de Arturo Escobar, «si es con Cruz, sí; si no, no», no solo tensó la relación con Morena, también abrió un frente con otro de sus principales aliados: el Partido del Trabajo.

La presión política empieza a costarle caro a una alianza que hasta hace unos días presumía unidad.

La respuesta de Lilia Aguilar fue mucho más que un deslinde. La dirigente nacional del PT dejó claro que la diputada América Aguilar no habla por ese partido porque renunció a su militancia desde enero. Incluso ironizó al señalar que quizá ya forma parte del Verde junto con Cruz Pérez Cuéllar.

El mensaje fue directo: el PT no reconocerá acuerdos construidos desde fuera ni aceptará que el Partido Verde decida quién será el abanderado de toda la coalición.

El episodio exhibe una fractura que ya no es solamente estatal. Si el Verde pretende condicionar la alianza alrededor de un solo nombre y el PT responde marcando distancia, el conflicto comienza a escalar al ámbito nacional.

Morena todavía no define candidatura en Chihuahua y, mientras eso ocurre, sus aliados ya discuten públicamente quién tiene autoridad para hablar en nombre de la coalición.

La apuesta de Cruz Pérez Cuéllar era llegar fortalecido con el respaldo del Verde. Sin embargo, la estrategia terminó abriendo una disputa con el PT y dejando una pregunta sobre la mesa, si antes de que exista candidato ya se están rompiendo puentes entre los aliados, ¿qué tan sólida es realmente la alianza de la Cuarta Transformación en Chihuahua?

Por MoneroMx