Sheinbaum detalló que el gobierno mexicano, a través del canciller Roberto Velasco, mantuvo comunicación directa con el embajador de Estados Unidos para notificarle sobre estas acciones. La presidenta subrayó que estas denuncias tienen como objetivo central garantizar la preservación de la vida de los mexicanos en el exterior, asegurar el respeto a los derechos humanos en los centros de detención y obtener resultados transparentes sobre las muertes registradas durante operativos de control migratorio. La titular del Ejecutivo fue enfática al señalar que la defensa de los derechos humanos de los connacionales no compromete la relación bilateral con el gobierno de Donald Trump, insistiendo en que es una responsabilidad ineludible alzar la voz ante estas violaciones. Aclaró que, si bien la seguridad y el comercio son ejes de la relación con el país vecino, la protección de los derechos básicos debe prevalecer sin que esto sea motivo de conflicto diplomático.
Ante la gravedad de la situación, Sheinbaum hizo un llamado directo al Congreso de la Unión y a la Comisión Permanente para que todos los partidos políticos, sin excepción, se sumen a esta causa y manifiesten su rechazo institucional. La presidenta confió en la receptividad de los legisladores para que, en un frente común, se pronuncien por la defensa de los mexicanos en el exterior, transformando este llamado en una respuesta institucional contundente frente a las autoridades estadounidenses.