Por: Juan uan González

Chihuahua, Chih.- Dia con día vemos como nuestra ciudad se llena de publicidad de personajes políticos que aspiran a un cargo público en las próximas elecciones en 2027, el tema no es solo ver bardas pintadas o los especulares en todas las avenidas de la ciudad, lo preocupante es el costo que implica realizar dicha publicidad.

Aspirar a un cargo publico es costoso, el posicionamiento publico y reconocimiento social es oneroso e incluso desproporcional, ¿Cómo se pagan los espectaculares que tapizan las calles de la ciudad? O ¿la pauta que se hace en redes sociales?, imagínenos la cantidad mensual si el costo de renta de una espectacular ronda alrededor de 20 mil pesos mensuales.

Actualmente la política llega a ser tan desvirtuada que se eligen los candidatos mas populares, atractivos o buena onda, pero se dejan de lado las virtudes como la preparación las propuestas y la capacidad para gobernar.

Ser electo como representante social llega consigo una gran responsabilidad, pero sobre todo una deuda social, la ciudadanía exige a gritos buenos representantes, que escuchen, que propongan o que traigan un modelo distinto de hacer política, de hecho, lo que mas se exige es ciudadanos con la intención de servir, no de políticos dentro de gobierno.

Imaginemos una política donde el objetivo no sea desacreditar al adversario, sino construir acuerdos; donde los buenos proyectos se respalden sin importar el partido que los impulse y donde el interés común esté por encima de los intereses personales. Quizá parezca un ideal lejano, pero es precisamente esa visión la que puede dignificar la política

Si, quizás lo que se percibe en estas palabras sea algo basado en la utopía y en los anhelos del que redacta, en que podemos tener servidores de altura y que la política se puede dignificar con las acciones y propuestas, no solo con espectaculares.

Hoy en día el protagonismo se confunde con sinónimo de liderazgo y tristemente la percepción se vuelve real, sin embargo, de algo estoy seguro es que el protagonismo no da liderazgo pero que el liderazgo bien aplicado sin duda reditúa en protagonismo, Tal vez ambos caminos conduzcan a la visibilidad, pero uno nace de la publicidad y el otro del trabajo.

Tener aspiraciones no es malo, al contrario, sin duda creo que es de valientes dar de si con la intención de servir a los demás, de entrar a un medio donde quedan pocos códigos de respeto, pero una satisfacción si se hace de corazón y con el propósito de servir y de dignificar a la sociedad.

 

Nadie se convierte en mejor candidato por tener más espectaculares, pintar más bardas o aparecer más veces en redes sociales. Un verdadero candidato se distingue por sus principios, su congruencia, su preparación y su capacidad para servir. Porque las campañas terminan, los espectaculares se desmontan y las bardas se despintan; lo único que permanece es la calidad moral de la persona.

Quizá el requisito más importante para aspirar a un cargo público no sea el dinero, la popularidad o el marketing político, sino algo mucho más sencillo y difícil de encontrar: ser una buena persona, congruente con sus valores y leal a sus principios. Eso no se compra con publicidad, pero sí se gana con una vida de servicio.

Por MoneroMx