El PT no cierra filas

El PT entró en una etapa de reflexión a nivel nacional. La lectura interna es que Morena no lo está tomando en cuenta para las decisiones importantes, pese a que en al menos tres estados los petistas consideran que, por primera vez en décadas, tienen posibilidades reales de gobernar.

En Chihuahua la señal fue clara: el PT no respaldó la designación de Cruz Pérez Cuéllar. Incluso realizó encuestas espejo, algunas con las mismas encuestadoras utilizadas por Morena, y en ambas Andrea Chávez aparecía como ganadora por al menos 12 puntos. Pero más allá de los números, el mensaje político está en la falta de respaldo.

Cruz obtuvo la coordinación de Morena, pero no llega unido: enfrenta divisiones desde adentro y también entre sus aliados. La excepción es el Partido Verde, franquicia que, según versiones, Pérez Cuéllar ha financiado desde hace cinco años, incluyendo nómina y operadores.

Así comienza su camino rumbo a 2027: con nombramiento, pero todavía sin unidad.

Las encuestas que no controlan

Desde los últimos minutos del lunes y apenas iniciado el martes comenzaron a aparecer encuestas en redes sociales, varias publicadas por medios de comunicación. La pregunta prácticamente sobraba: dos nombres, Marco Bonilla y Cruz Pérez Cuéllar rumbo a 2027. En los ejercicios a los que hacemos referencia, la diferencia fue amplia a favor de Bonilla, incluso en páginas donde la conversación digital suele ser favorable al proyecto de Cruz.

Y ahí está el dato que incomoda. En algunos ejercicios la diferencia llegó a rondar los mil votos para Marco frente a apenas cien para Cruz. Podrán decir que una encuesta de Facebook no tiene metodología científica, y es correcto: no la tiene. Pero tampoco es lo mismo una medición contratada, levantada bajo condiciones que el público no observa, que diez ejercicios abiertos donde cualquiera puede entrar, votar y donde además quedan expuestos los perfiles reales, los falsos y hasta las estructuras que fueron movilizadas.

Hace 15 años las encuestas en redes podían significar muy poco; hoy son un termómetro distinto. No sustituyen una encuesta profesional ni permiten anticipar matemáticamente una elección, pero sí exhiben capacidad de movilización digital y entusiasmo de las bases. Y en eso se parecen más a una jornada electoral, todos llaman, todos movilizan, todos supervisan y cada estructura intenta llevar a los suyos.

Faltan alrededor de diez meses y muchas cosas pueden cambiar. Pero hay fotografías políticas que no se borran construyendo narrativas, cuando abres la votación y pierdes incluso donde creías controlar la conversación, el problema ya no es la encuesta; es lo que te está diciendo tu propia gente.

El mensaje está en la mesa

Difícil pensar que haya sido casualidad. Por un lado, la discusión en la Suprema Corte sobre elecciones con intervención del crimen organizado; por otro, los movimientos de la OFAC, la oficina del Departamento del Tesoro de Estados Unidos encargada de aplicar sanciones económicas y bloquear bienes de personas y empresas vinculadas con actividades ilícitas. La resolución de la Corte tampoco sorprendió: acreditar intervención criminal no significa automáticamente anular una elección.

El mensaje de Estados Unidos rumbo a 2027 parece ir por otro camino. No se trata de PRI, PAN, Morena o Movimiento Ciudadano, sino de identificar estructuras, empresas, financiadores o personajes que puedan servir a intereses criminales desde posiciones de poder. Las listas de la OFAC son públicas, pueden seguir creciendo y eventualmente alcanzar entornos relacionados con distintos partidos.

Y ahí está la contradicción política: mientras en México el debate se concentra en el intervencionismo extranjero, Estados Unidos avanza sobre las redes financieras del crimen organizado. Hoy los señalamientos pueden rozar a Morena y mañana a cualquier otro partido. El mensaje es incómodo: el problema ya no es solamente que el narco participe en las elecciones, sino qué pasa cuando logra sentarse en el gobierno.

 

Por MoneroMx