Chihuahua-Chihuahua.- El hartazgo ciudadano ante el rezago urbano y la inseguridad marcó la pauta del reciente encuentro entre Marco Bonilla y los habitantes de las colonias Infonavit Juárez Nuevo y Universidad, en la ciudad fronteriza. En un diálogo frontal y sin filtros, las familias juarenses lanzaron un enérgico ultimátum al político, exigiendo que los recorridos territoriales se traduzcan en soluciones reales y no en el reciclaje de discursos vacíos que han caracterizado a las administraciones pasadas.

Los vecinos delinearon un crudo diagnóstico de su entorno, denunciando un severo deterioro de la infraestructura que se refleja en calles destrozadas por baches, focos de infección por basura acumulada, autos chatarra obstruyendo banquetas y una alarmante desconfianza hacia los cuerpos policiacos. Además, encendieron las alertas sobre la peligrosidad de la vialidad conocida como «El Arroyo», un tramo que ha cobrado factura con múltiples accidentes y que pone en riesgo diario a decenas de estudiantes de bachillerato.

 

Ante la lluvia de reclamos y cuestionamientos sobre cómo enfrentaría esta crisis, Bonilla sacó a relucir su modelo de gestión en la capital del estado, enfocándose en la modernización y fiscalización de las fuerzas de seguridad. El panista detalló la implementación de tecnología de punta en las patrullas —equipadas con cámaras frontales, traseras, interiores, micrófonos y GPS una estrategia que, aseguró, logró desplomar las quejas por abusos ante Derechos Humanos de seiscientas a menos de treinta anuales.

Sin embargo, las promesas de innovación chocaron con la urgencia de los colonos. Liderazgos vecinales fueron tajantes al sentenciar que Ciudad Juárez ya no solo necesita ser escuchada, sino respaldada con hechos palpables, demandando que cualquier proyecto político para la frontera se presente con presupuestos transparentes, plazos definidos y mecanismos de evaluación que garanticen el cumplimiento de la palabra empeñada.

www.monero.mx

 

Por MoneroMx