Así que el famoso “baño de pueblo” parece que esta vez cambió de escenario. Nada de cancha de tierra ni reunión con seccionales; la convivencia habría sido entre palas, cristales y tenis deportivos.
El problema para algunos militantes es que quizá todavía le dicen raqueta a la pala y no tienen listos los Adidas Barricade o, ya de perdida, unos Asics Gel Resolution.
Ahora la duda que quedó entre los priistas es otra: ¿hubo por lo menos aguachile en el medio tiempo para darle el toque chihuahuense?