La Ciudad de México se paralizó con la llegada de las icónicas Meryl Streep y Anne Hathaway, quienes eligieron la capital mexicana como la primera parada de su gira mundial para promocionar la esperada secuela de The Devil Wears Prada. Entre el glamour de Hollywood y el misticismo local, las actrices sorprendieron a sus seguidores con una visita privada al Museo Casa Azul de Frida Kahlo en Coyoacán, conectando la moda de alta costura con el legado artístico de México antes de encabezar un exclusivo desfile-show en el corazón de la ciudad.
Durante su encuentro con la prensa, Anne Hathaway conmovió a los asistentes al agradecer la pasión del público mexicano: «Ustedes son la primera parada de nuestra gira y han hecho que esto se sienta divino; no tengo un mensaje, solo los brazos abiertos y un enorme gracias», señaló la actriz. Hathaway también recordó con humor los retos del rodaje en Nueva York, confesando que, tras seis semanas de correr en tacones por Manhattan sin incidentes, la gravedad finalmente hizo de las suyas en la última escena, provocando la caída que recientemente se volvió viral en redes sociales.
Por su parte, la legendaria Meryl Streep desató carcajadas al revelar una anécdota «caótica» sobre su relación con el vestuario de la película. Streep confesó que durante las grabaciones en exteriores solía usar una bata genérica color durazno para no manchar sus lujosos atuendos con comida; sin embargo, revistas de la talla de Vogue y WWD reseñaron la prenda como parte del sofisticado estilismo de su personaje. «La usé un día tras otro hasta que se dieron cuenta de que era solo la bata», bromeó la ganadora del Oscar, demostrando que la elegancia de Miranda Priestly trasciende incluso los errores de la crítica especializada.
El paso de las estrellas por México no es solo un evento promocional, sino un fenómeno cultural que reafirma la vigencia de una historia que ha conquistado a distintas generaciones. Tras una noche que promete ser memorable en la industria del entretenimiento local, Hathaway y Streep continuarán su travesía hacia Corea del Sur. La visita deja claro que, a pesar de los años, el vínculo entre el cine, la moda y el público mexicano permanece intacto, marcando un arranque de gira lleno de frescura, autocrítica y un estilo que, definitivamente, no es «cerúleo».