La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y el dirigente de la FIFA, Gianni Infantino, se reunieron en Palacio Nacional para evaluar los avances de la Copa del Mundo 2026, reafirmando que México está listo para una apertura sin precedentes.

Tras un desayuno de trabajo, la mandataria aseguró que la inauguración en el Estadio Azteca será un evento «histórico y excepcional», subrayando la importancia de este torneo para proyectar la capacidad organizativa del país ante los ojos del mundo.

Sheinbaum enfatizó que la colaboración con el máximo organismo del fútbol garantiza que la justa deportiva será un éxito rotundo tanto en logística como en derrama económica.

Por su parte, Gianni Infantino se mostró entusiasmado por la hospitalidad mexicana y la calidez de la recepción oficial, calificando el proceso de preparación como una «fiesta» que ya se siente en las calles. El directivo mostró con orgullo las tarjetas oficiales de la FIFA que formaron parte del intercambio protocolario, destacando que el mundial no solo pertenece a los aficionados al deporte, sino a toda la nación.

«Somos todos mexicanos», declaró el presidente de la FIFA, validando el compromiso de su institución con las sedes mexicanas y la confianza depositada en la administración actual para la gestión de este macroevento.
El encuentro también sirvió para enviar un mensaje de unidad y apoyo hacia la Selección Nacional, con la presidenta haciendo un llamado a la ciudadanía para mantener la «buena vibra» y el respaldo total al equipo tricolor.

Esta reunión ocurre en un contexto de alta expectativa, donde el gobierno federal busca capitalizar la visibilidad internacional del torneo para fortalecer el turismo y la imagen de seguridad en el país. Con la promesa de una ejecución «maravillosa», Sheinbaum y la FIFA cierran filas para asegurar que el inicio de la competencia en suelo mexicano marque un estándar de excelencia para las futuras ediciones.

A medida que el reloj avanza hacia la patada inicial, la coordinación entre el Ejecutivo Federal y la FIFA se vuelve crítica para solventar los retos de movilidad y seguridad que implica un evento de esta magnitud. La mandataria reiteró que el Mundial 2026 será un legado de infraestructura y orgullo nacional, mientras que Infantino concluyó su visita con la certeza de que México es el anfitrión ideal para el torneo más grande de la historia.

La narrativa oficial queda clara: el país no solo participa, sino que lidera la organización de una fiesta deportiva que, en palabras de Sheinbaum, dejará una huella imborrable en la memoria colectiva.

Por moneroVB