El Instituto Chihuahuense de la Juventud presentó la estrategia “Legado Joven: la paz comienza en casa”, un programa diseñado para atacar la violencia familiar desde su origen al convertir a los jóvenes en agentes de cambio. La directora de la dependencia, Fernanda Martínez Quintero, advirtió que el entorno doméstico es el detonante de graves problemáticas sociales como la depresión, la ansiedad y el suicidio, señalando que la normalización cultural de la agresión en el hogar es el primer obstáculo a vencer para reconstruir el tejido social en la entidad.

La operatividad del programa se concentra en seis ejes de acción inmediata, destacando «Campus Joven» para capacitación familiar y «Mi Lugar Seguro» como plataforma de prevención digital. Bajo la coordinación de Pedro Said Beltrán y Gabriela Padilla, la estrategia ya interviene en colonias críticas de la capital como Riberas de Sacramento, Punta Oriente y Villa Juárez, seleccionadas no solo por sus índices de denuncia, sino por el análisis de la «cifra negra» de delitos no reportados, buscando visibilizar y frenar la violencia que permanece oculta tras las puertas de los hogares chihuahuenses.

Con una red de 20 especialistas en atención psicológica y el antecedente de más de mil 600 jóvenes atendidos el año pasado, el instituto anunció que este modelo se replicará en Ciudad Juárez, Parral y la zona serrana. La apuesta oficial es clara: en lugar de esperar a que las víctimas busquen ayuda, las autoridades llevarán las herramientas de paz directamente a las comunidades más vulnerables. El éxito de «Legado Joven» dependerá de su capacidad para transformar la dinámica interna de las familias, entendiendo que la seguridad pública exterior es, en última instancia, un reflejo de la estabilidad emocional vivida en casa.

Por moneroVB