Qué pronto salió hoy el Gabinete de Seguridad a defender a la dirigente morenista Ariadna Montiel, asegurando categóricamente que no existen informes sobre los supuestos vínculos que le fueron señalados. Era previsible que desde el Gobierno Federal se rechazaran esas versiones.
Sin embargo, más allá de las pruebas que deberán presentarse para sostener cualquier acusación, hay algunas coincidencias en Chihuahua que merecen revisarse.
Por ejemplo, en algunos municipios de la Sierra Tarahumara donde Morena postuló candidatos, otros partidos enfrentaron condiciones que, según versiones políticas de la región, les impedían competir libremente. En ciertos casos, las candidaturas opositoras habrían sido prácticamente testimoniales, únicamente para cumplir con el requisito electoral. ¿Quién decidía quién podía competir y quién no? Curioso, ¿no?
Otra coincidencia que llama la atención es lo ocurrido en Guadalupe y Calvo. Tras la incursión política de Morena en ese municipio, también se registró la presencia de otro grupo armado, en medio de una disputa criminal que durante los últimos años ha provocado desplazamientos de familias a una escala alarmante.
Una coincidencia temporal no demuestra ninguna alianza, desde luego, pero tampoco impide analizar qué ocurrió en esa región y quiénes se beneficiaron políticamente de las condiciones de inseguridad.
Y para cerrar, está el caso del alcalde de Morelos, José de Loreto Javalera, de quien se difundió un video en el que supuestamente aparece acompañado de varios sujetos, algunos de ellos armados, mientras escuchaban música. La grabación y su contexto también merecen esclarecimiento.
Quizá todo sean simples casualidades, pero son demasiadas preguntas sobre una misma región. Y mientras desde la capital del país se apresuran a descartar señalamientos, en la Sierra Tarahumara todavía quedan muchas explicaciones pendientes.
*MB y la libreta llena*
Durante los primeros encuentros y foros, Marco Bonilla trae una buena colección de pendientes, en las reuniones con los diferentes liderazgos y representantes de la sociedad civil.
Primero fue Nuevo Casas Grandes, donde le hablaron de agua, seguridad, carreteras y proyectos que llevan años esperando concretarse. Después tocó Ciudad Juárez, donde más de 500 personas acudieron con inquietudes y propuestas para mejorar la frontera.
Y no fueron solamente militantes o dirigentes partidistas. En estos encuentros participaron empresarios, comerciantes, trabajadores, estudiantes, jóvenes y representantes de distintos sectores.
El compromiso de Bonilla es que esas propuestas formen parte de la plataforma política que el PAN registrará ante el Instituto Estatal Electoral.
Ahí está precisamente lo interesante, porque escuchar siempre cae bien, pero después habrá que ordenar las ideas, distinguir las prioridades y convertirlas en planteamientos que puedan cumplirse.
Por lo pronto, Marco ya empezó a llenar la libreta. Y con tantos problemas acumulados en algunas regiones, lo difícil no será encontrar quién tenga algo que decirle, sino conseguir que no se quede nada importante entre las páginas.