La activista Ceci Patricia Flores dio el último adiós a su hijo, Marco Antonio Sauceda Rocha, con una misa celebrada este 2 de abril de 2026 en la que estuvo acompañada por colectivos de búsqueda de todo el país.

El acto religioso no solo representó el cierre de un ciclo de duelo personal, sino que se transformó en un testimonio colectivo de la lucha incansable de miles de familias mexicanas.

Entre abrazos y consignas, familiares y amigos de víctimas de desaparición forzada se reunieron para honrar la memoria de quien fuera buscado por desiertos y fosas clandestinas durante casi siete años.

Marco Antonio fue reportado como desaparecido el 4 de mayo de 2019, fecha desde la cual su madre emprendió un recorrido nacional que la llevó a convertirse en una de las figuras más visibles del activismo en México.

Tras años de incertidumbre, la búsqueda encontró un punto de llegada el pasado 24 de marzo, cuando fueron localizados restos óseos en un rancho al norte del ejido Salvador Alvarado, en la Costa de Hermosillo.

El hallazgo ocurrió durante un cateo encabezado por autoridades estatales y bajo la vigilancia directa de los integrantes de su colectivo.

La diligencia técnica para la identificación de los restos contó con la participación de peritos, antropólogos forenses y elementos de investigación criminal, quienes trabajaron bajo la presión de la sociedad civil organizada.

Este proceso de identificación científica puso fin a la lista de desaparecidos para la familia Flores, permitiendo una despedida con dignidad tras años de recorrer caminos de terracería y excavaciones manuales. La presencia de madres buscadoras de diversas entidades subrayó que, aunque un caso se resuelva, la problemática estructural de las desapariciones en el país permanece vigente.

El funeral de Marco Antonio Sauceda cierra un capítulo doloroso para la fundadora de Madres Buscadoras de Sonora, pero refuerza su compromiso con las miles de familias que aún no tienen respuestas.

La despedida de este jueves simboliza el logro de una verdad alcanzada por el propio esfuerzo de las víctimas indirectas, más allá de la burocracia institucional.

Con la entrega de los restos y los servicios fúnebres, la lucha de Ceci Flores se consolida como un referente de resistencia ante la ausencia, marcando un precedente en la exigencia de justicia y localización en el norte de México.

Por moneroVB