La culminación de las celebraciones del Viernes de Crucifixión en Iztapalapa se vio empañada por la violencia, luego de que una mujer de 25 años fuera detenida por asesinar a un joven de 21 durante una riña callejera. Los hechos ocurrieron en la colonia El Paraíso, donde monitoristas del C2 Oriente alertaron sobre una pelea en las calles Canteras del Peñón y Circuito. Al arribar, elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) confirmaron que la víctima presentaba un impacto de bala, por lo que fue trasladado de urgencia a un hospital cercano, donde minutos más tarde perdió la vida debido a la gravedad de la lesión.
De acuerdo con testimonios de familiares de la víctima, el conflicto escaló rápidamente hasta que una de las mujeres involucradas sacó un arma de fuego y disparó directamente contra el joven. Al intentar realizar la detención de la presunta responsable, un grupo de personas agredió a los uniformados para impedir que se la llevaran, lo que desató un segundo enfrentamiento entre civiles y policías. Tras controlar la situación, los oficiales lograron capturar no solo a la señalada, sino a otras cuatro mujeres y dos hombres que participaron en la agresión contra la autoridad.
Entre los detenidos se encuentra un hombre de 44 años con un historial delictivo que incluye un ingreso al Sistema Penitenciario de la Ciudad de México en 2008 por lesiones en riña. Todos los involucrados fueron puestos a disposición del Ministerio Público, donde se integrará la carpeta de investigación para determinar su situación jurídica y el grado de participación en el homicidio. Este incidente subraya la persistencia de la violencia en sectores específicos de la demarcación, incluso en fechas de alta vigilancia y fervor religioso como lo es la Semana Santa.
El despliegue policial en Iztapalapa, que suele concentrarse en el área del viacrucis, se vio obligado a diversificarse ante este brote de violencia en las zonas periféricas. La tragedia familiar en la colonia El Paraíso deja en evidencia cómo conflictos personales pueden terminar en desenlaces fatales bajo el influjo del desorden público. Mientras la alcaldía intenta cerrar con saldo blanco sus festividades masivas, este homicidio recuerda los retos de seguridad que persisten en las calles de la capital, donde el uso de armas de fuego en riñas vecinales sigue cobrando vidas jóvenes.
