SEMARNAT exhibida por empresarios
Hever Quezada arrancó en la delegación de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales en Chihuahua con una decisión que incomodó a varios empresarios pujantes, la filtración de una lista de empresas presuntamente contaminantes.
Nadie defiende a quien contamina, mucho menos si lo hace de forma intencional, pero el problema no fue la existencia de la lista, sino el uso que pretendió dársele en lugar de actuar como autoridad federal para erradicar el problema.
Porque el fondo no era exhibir, sino proceder. A más de uno no le cayó en gracia que, en vez de inspecciones, sanciones o clausuras, se optara por poner nombres sobre la mesa sin una ruta clara de acción.
Si había dudas entre empresarios, campesinos y chihuahuenses sobre el rol que jugaría Hever Quezada, hoy quedan despejadas, decidió usar el cargo para lo politico.
Y al señalar, se obliga. Ahora, tras hacer pública esa lista, evidentemente tendrá que actuar. No hay margen para quedarse en el señalamiento sin consecuencias, porque el propio movimiento lo coloca bajo presión directa para demostrar que no fue solo un golpe mediático.
En paralelo, algunas de esas mismas empresas ya advierten que ni bajo ese contexto contratarían al despacho que ha colaborado desde hace años en materia de impacto ambiental.
El mensaje es doble, cuestionan la forma, desconfían del entorno y dejan claro que la jugada de Quezada no solo exhibe, también confronta.
Presume Carrera bonanza mientras venden ejidos
Benjamín Carrera, delegado de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, volvió a salir con el mismo discurso, que México vive en un país de maravilla y que el campo tiene todos los apoyos..
No podría esperarse menos de alguien que interpreta la realidad desde el fanatismo político casi religioso, muy lejos de lo que viven a ras de tierra los campesinos chihuahuenses.
Porque mientras desde el escritorio se habla de bonanza, en el campo se acumulan los golpes, un diésel que pasó de ser considerado energético basura a costar más que la gasolina, la desaparición de apoyos, la inseguridad constante y un entorno que asfixia a quienes todavía intentan producir.
Ese contraste no es discurso, es crisis.
Y la prueba más clara está al alcance de cualquiera. Basta entrar a Facebook para encontrarse con decenas de anuncios de venta de lotes y terrenos en zonas ejidales.
No es casualidad ni tendencia inmobiliaria, es la evidencia de un campo que se está desmantelando desde adentro.
Ahí es donde la narrativa oficial se estrella con la realidad. Los propios ejidatarios lo dicen sin rodeos, llegó el punto en el que es más viable vender la tierra que trabajarla. Podrán venir respuestas fanáticas desde el poder, pero ninguna logra contradecir un hecho tan contundente.
Denuncian fuego amigo y lo reafirman
Ayer, desde Monero.mx, llegaron dos reclamos directos por la columna en la que se señalaba que desde la torre legislativa se están orquestando campañas, guerras sucias y fuego amigo, tanto del PAN contra el PAN como de Morena contra Morena.
La molestia no es menor, pero hoy no solo se sostiene lo dicho, se reafirma con mayor claridad.
Porque la operación no se queda en lo general. También desde esa misma torre legislativa, y particularmente desde una pequeña cúpula panista, se estarían financiando ataques dirigidos contra el alcalde Marco Antonio Bonilla Mendoza, quien además es aspirante a la gubernatura de Chihuahua por el blanquiazul.
El fondo del asunto no es únicamente el golpeteo interno, sino lo que revela: una estructura que, lejos de consolidar proyectos, se consume en disputas intestinas. La pregunta que empieza a circular es inevitable y cada vez más incómoda.
¿Se va a jugar en equipo o cada quien seguirá defendiendo su propia cancha? Porque mientras eso se define, la realidad política es una: hoy por hoy, lo único que se retiene es la capital.