La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reafirmó que la soberanía nacional es un principio inquebrantable para su administración, rechazando cualquier tipo de subordinación ante las presiones externas por los casos de Rubén Rocha Moya y Maru Campos. Durante su conferencia en el marco del Día del Trabajo, la mandataria aseguró sentirse fuerte y respaldada por la voluntad popular, subrayando que, aunque existe un esquema de cooperación con Estados Unidos, el rumbo del país lo definen exclusivamente los mexicanos. Sentenció que no se encuentra «entre la espada y la pared» y que la política exterior de su gobierno mantendrá límites claros frente a la injerencia extranjera.
Respecto a las acusaciones de vínculos con el narcotráfico contra el gobernador de Sinaloa, Sheinbaum insistió en que será la Fiscalía General de la República la instancia encargada de determinar si existen pruebas reales para proceder legalmente. Aclaró que su gobierno trabajará bajo los principios de verdad y justicia tanto en el caso de Sinaloa como en el de Chihuahua, pero siempre bajo el marco del derecho nacional y sin permitir la intromisión de agencias foráneas. «La soberanía no se negocia», enfatizó la titular del Ejecutivo, enviando un mensaje de firmeza institucional frente a las críticas por su negativa a permitir extradiciones sin pruebas contundentes procesadas en México.