Monerías:
La marcha que sí es y no es

La marcha contra Maru Campos mostró una diferencia que no debe confundirse, una protesta puede ser legal, válida y estar dentro del derecho ciudadano, pero otra cosa muy distinta es que tenga legitimidad. Esa legitimidad depende de quienes la integran y, sobre todo, de quienes la dirigen.
Por eso el movimiento se vuelve discutible cuando aparecen como figuras visibles Víctor Quintana Silveira, exsecretario de Desarrollo Social de Javier Corral Jurado, y Martín Chaparro, exdirigente estatal de Morena. No se trata de negar la expresión pública, sino de entender que los liderazgos también pesan y revelan la intención política detrás de la movilización.
Primero se habló de exigirle al Gobierno del Estado y a la gobernadora, pero después el discurso se mezcló con posicionamientos por la nueva elección nacional de Morena, en la que salió ungida Ariadna Montiel.
Ese cambio de ruta exhibe cómo se usa a muchas personas desde su necesidad, enojo o desconocimiento para convertirlas en parte de una masa útil.
Lo más delicado ocurrió cuando se quiso linchar verbalmente, y casi físicamente, a un empleado estatal bajo la acusación absurda de ser integrante de la CIA.
El trabajador lleva más de 30 años dentro de la estructura del Estado de Chihuahua y su labor ha sido, en muchas ocasiones, mediar con manifestantes y abrir canales de comunicación con la autoridad.
Ahí se ve con crudeza que la ignorancia, cuando se explota, puede convertirse en amenaza.
Fuego interno en Morena por señalamientos

El gesto de MC al Alcalde, Bonilla

En política, un gesto mínimo puede pesar, y eso quedó exhibido la tarde noche del jueves cuando una imagen brindada aEl Monero colocó en el radar a Francisco Sánchez, coordinador de la bancada de Movimiento Ciudadano, al desviarse sobre el Periférico de la Juventud para regresar, detener la marcha y saludar al alcalde Marco Bonilla durante la colecta anual de la Cruz Roja.
Ese saludo, aparentemente casual, detonó lecturas inmediatas dentro de ambos partidos, donde ya no se interpreta como simple cortesía, sino como una señal política con destinatario claro, el eventual proyecto de Bonilla rumbo a 2027. En círculos internos, el gesto no pasó inadvertido y hoy genera ruido, especulación y reacomodos.
Para algunos actores se trató de urbanidad política, pero en clave realista se percibe como un tanteo que podría escalar a entendimiento formal. Movimiento Ciudadano ha marcado distancia con Morena y sus aliados, mientras encuentra coincidencias crecientes con el PAN tanto en agenda ideológica como en disputas partidistas.
Sin candidato definido para la gubernatura en 2027, MC deja abierta la puerta a esquemas flexibles, incluso alianzas de facto a nivel local bajo su lógica de operación tipo franquicia. En ese contexto, el movimiento de Sánchez parece menos improvisado y más estratégico, un intento por tender puentes con el panismo y posicionarse en la negociación que ya empezó.