El primer lugar en la incidencia de suicidios en el país que ocupa Chihuahua por octava ocasión es reflejo de la grave crisis de salud por la que atraviesa la entidad en materia de Salud Pública.

 

Así lo advirtió el doctor Salvador Humberto Ávila Cobos en el marco del II Congreso Internacional “Neurociencias, Enseñanza y Aprendizaje: Un Puente en Construcción”, organizado por la Facultad de Medicina y Ciencias Biomédicas de la UACH.

 

El especialista indicó que aunque las estadísticas oficiales sugieren una baja de entre el 10% y el 12%, este dato debe tomarse con cautela y no como un motivo de celebración, pues la salud emocional de los jóvenes sigue comprometida por factores estructurales.

 

El experto en neurociencias enfatizó que, dada la persistencia de las cifras, el suicidio en Chihuahua debe ser diagnosticado como una «enfermedad social» y no solo como un padecimiento clínico individual.

 

Según su análisis, la violencia sistémica —que abarca desde la criminalidad hasta el acoso escolar—, sumada a la pobreza y el abuso de sustancias, ha creado un ecosistema de desesperanza que orilla a los jóvenes a perder sus expectativas de vida.

Por moneroVB