El PAN pone en pausa a sucesión municipal
Desde hace días quedó pactado un acuerdo no escrito que bajó desde el Estado. No se trata de cancelar la carrera por la alcaldía de Chihuahua, sino de ponerla en pausa.
La instrucción fue dejar de ser tan intensivos en la promoción personal y cerrar filas ante un escenario que modificó las prioridades políticas. La medida alcanza a quienes hoy aparecen como las principales cartas del PAN: Alan Falomir, Rafael Loera, Santiago de la Peña y Manque Granados.
La regla es simple. Quien decida desmarcarse y seguir acelerando su proyecto difícilmente estará en los mejores términos cuando llegue la hora de las decisiones.
La lectura dentro de los grupos de poder es que algunos actores se adelantaron demasiado y fueron particularmente generosos con su propia promoción. Hoy la lógica es otra.
Antes que las aspiraciones personales, se busca construir un frente común en torno a la gobernadora y al momento político que enfrenta el estado.
El denominado CIAGate cambió las prioridades y, con ello, también los tiempos. La definición que en algún momento se proyectaba para mayo ya quedó atrás. Tampoco será en junio ni en julio. La información que recibió Monero.mx apunta a que el proceso podría extenderse hasta agosto o septiembre.
La verdadera evaluación será quién tiene músculo para movilizar, quién puede salir a defender políticamente a la gobernadora y quién construyó liderazgo fuera de la estructura gubernamental. En los próximos meses quedará claro quién tenía fuerza propia y quién solamente parecía tenerla mientras ocupaba una posición de poder.
¿Jauregui por Juárez?
Desde ayer comenzó a circular una versión que cada vez encuentra más eco en distintos círculos políticos. La comparecencia de César Jáuregui Moreno en Ciudad Juárez no solo fue leída como un episodio jurídico o político. También fue interpretada como una demostración de que el exfiscal sigue siendo un animal político.
Acudió sin fuero, sin cargo y sin el blindaje que acompaña normalmente a las figuras en funciones.
Lo hizo además en la ciudad donde nació buena parte de su carrera pública y donde construyó una parte importante de su capital político.
A partir de ahí comenzó a moverse nuevamente el ajedrez. Cada vez son más las voces que consideran que Jáuregui podría convertirse en un competidor serio por la alcaldía de Ciudad Juárez.
La hipótesis no resulta descabellada si se toma en cuenta que durante su etapa al frente de la Fiscalía una parte importante de su operación política, institucional y estructural se concentró precisamente en la frontera. Muchos dentro del panismo estiman que más del 60 por ciento de ese esfuerzo tuvo como eje principal a Juárez.
Tampoco puede ignorarse otro factor. Más allá de filias o fobias, Jáuregui es visto como un actor que mantiene buena interlocución en temas relacionados con la relación bilateral. En una ciudad fronteriza, donde la dinámica con Estados Unidos forma parte de la agenda cotidiana, ese elemento adquiere un peso político distinto al que tendría en cualquier otro municipio del estado.
Una candidatura competitiva del PAN en Ciudad Juárez representaría un colchón importante de votos Marco Bonilla virtual abanderado por la gubernatura.
Antes del CIAGate, dentro y fuera del partido ya existían señales que apuntaban a una posible fórmula entre Marco Bonilla y César Jáuregui. Hoy esa conversación vuelve a escucharse, quizá con más fuerza de la que muchos estaban dispuestos a reconocer hace apenas unas semanas.
Para nadie es secreto el afecto de Jauregui a Bonilla y viceversa, ¿Será que viene una formula con la frontera ?
Tapones en colonias, «El Verano Caliente»
Las redes sociales ya documentaron al menos tres encuentros, o «topones», entre los chalecos azules y la estructura guinda de Morena. Lo que ocurre en distintos sectores de la ciudad deja claro que la disputa territorial ya comenzó y que ambos grupos buscan ganar presencia en las colonias mucho antes de que arranquen formalmente los tiempos electorales.
Dentro de esa estrategia existe una línea que se ha vuelto evidente. Desde la Secretaría de Desarrollo Humano y Bien Común, encabezada por Rafa Loera, se instruyó mantener marcaje personal sobre los movimientos de la estructura morenista. La consigna es no dejar espacios libres y responder con presencia donde aparezcan operadores o actividades del bloque guinda.
Los encuentros que han comenzado a circular en redes sociales son reflejo de esa dinámica. No se trata únicamente de recorridos o actividades aisladas. Detrás existe una operación que busca mantener contacto permanente con las colonias y evitar que Morena avance sin encontrar respuesta en territorio.
Falta mucho para el 2027, pero la pelea por la tierra ya está en marcha. Y si algo han dejado claro estos primeros «topones», es que nadie piensa esperar al arranque oficial de las campañas para comenzar a disputar cada sector de la ciudad.