H. Cd. de Chihuahua.- Las fuerzas militares de Rusia ejecutaron uno de los bombardeos más devastadores de los últimos meses tras lanzar una ofensiva aérea masiva con 656 drones y 73 misiles en contra de múltiples regiones de Ucrania, dejando un saldo trágico de al menos 18 personas muertas, entre ellas un niño, y más de un centenar de heridos.

Las autoridades de Kiev, Dnipró, Poltava, Kharkiv y Zaporizhia confirmaron impactos severos en al menos 38 ubicaciones estratégicas, pese a que los sistemas de defensa antiaérea ucranianos lograron neutralizar 40 misiles y 602 artefactos no tripulados. El Ministerio de Defensa en Moscú asumió la autoría del despliegue, sosteniendo que la operación se realizó con armas de precisión de largo alcance y misiles hipersónicos dirigidos al complejo militar-industrial e infraestructura energética, justificando el embate como una represalia por ataques previos de las fuerzas de Volodímir Zelensky contra el 40 por ciento de la capacidad de refinación de petróleo rusa.

El escenario más crítico se concentró en la capital del país y en la región de Dnipropetrovsk, donde las detonaciones sepultaron a civiles bajo los escombros de complejos residenciales de hasta 24 plantas e incluso alcanzaron instalaciones vulnerables como un jardín de niños y una clínica de maternidad que albergaba a mujeres en labor de parto. En el distrito de Podil en Kiev se denunció el uso de la táctica del «doble golpe», consistente en un segundo impacto consecutivo para dañar a los rescatistas, cobrando la vida de un paramédico que acudía al auxilio de las víctimas de la primera detonación.

La implicación de este recrudecimiento bélico obligó al mandatario Zelensky a reactivar sus exigencias internacionales por suministros urgentes de misiles y sistemas de defensa aérea Patriot, advirtiendo que la escalada rusa está lejos de frenarse tras el retiro previo de embajadas extranjeras en la zona del conflicto.

Por moneroVB