CHIHUAHUA, CHIH.- Luego de las recientes movilizaciones de padres de familia en la escuela primaria Glafira Chávez Fernández, quienes exigieron la destitución de la encargada de intendencia, Susana «N», la trabajadora rompió el silencio para ofrecer su réplica. La empleada rechazó los señalamientos en su contra y denunció ser víctima de una campaña de asedio psicológico, persecución y violencia grupal institucionalizada dentro del plantel educativo.

De acuerdo con el testimonio de Susana «N», el origen de esta problemática se remonta a un año atrás, cuando sufrió un acto de violencia por parte de un compañero de trabajo. Tras denunciar los hechos ante la Fiscalía General del Estado, el SNTE y los Servicios Educativos del Estado de Chihuahua (SEECH), la afectada asegura que los directivos actuaron de manera inadecuada, dejándola desprotegida y detonando un entorno de hostigamiento laboral en su contra, presuntamente promovido e influenciado por la subdirectora Patricia «N» y la supervisora escolar Mireya «N».

Frente a las quejas de los tutores sobre supuestas fallas en sus labores y ausentismo, la intendente explicó que el personal de la escuela mantiene una vigilancia extrema y hostil hacia su persona. Detalló que es fotografiada constantemente a través de dispositivos personales y desde los monitores de las cámaras de seguridad del plantel, con el fin de capturar imágenes fuera de contexto que desvirtúen su desempeño diario. Esta situación, afirmó, le ha generado un severo desgaste emocional y afectaciones a su salud mental, al grado de verse obligada a privarse de alimentos o agua durante la jornada para evitar que sus acciones sean malinterpretadas.

Asimismo, la trabajadora visibilizó las carencias físicas que enfrenta el personal de apoyo, señalando que la institución no cuenta con un espacio adecuado para que los intendentes se resguarden de las condiciones climáticas extremas de Chihuahua, quedando expuestos a la intemperie cuando surgen diferencias con los directivos. Aunado a esto, criticó la falta de un manual claro de funciones, lo que obliga a los empleados a realizar actividades físicas excesivas que derivan en lesiones crónicas de columna y rodillas.

Finalmente, Susana «N» hizo un llamado urgente a las autoridades del sector educativo para que investiguen su caso de manera imparcial y conforme a derecho. Advirtió que la manipulación psicológica en el ámbito laboral suele transferir la culpa a los trabajadores que se atreven a establecer límites o denunciar irregularidades, por lo que exigió que se garantice un ambiente de trabajo digno y libre de violencia para todo el personal.

Por moneroVB