Ante la falta de respuesta institucional, la población civil comenzó a recurrir a la peligrosa práctica de quemar la basura en las calles, lo que ya provocó graves daños en la infraestructura pública al consumir postes, cables y gabinetes que dejaron incomunicadas a varias zonas, además de las alertas médicas emitidas por el Centro de Neurociencias debido a la toxicidad del humo. En contraste, esta emergencia sanitaria propició el surgimiento de iniciativas ciudadanas y proyectos comunitarios autónomos como «El Batazo», en el barrio de Los Sitios, donde los propios habitantes se organizaron para recolectar, barrer y separar los desechos sólidos con la finalidad de vender materiales reciclables al Estado, demostrando que la gestión vecinal organizada puede mitigar el impacto ambiental en medio de la parálisis gubernamental que afecta a las principales urbes cubanas.
Ante la falta de respuesta institucional, la población civil comenzó a recurrir a la peligrosa práctica de quemar la basura en las calles, lo que ya provocó graves daños en la infraestructura pública al consumir postes, cables y gabinetes que dejaron incomunicadas a varias zonas, además de las alertas médicas emitidas por el Centro de Neurociencias debido a la toxicidad del humo. En contraste, esta emergencia sanitaria propició el surgimiento de iniciativas ciudadanas y proyectos comunitarios autónomos como «El Batazo», en el barrio de Los Sitios, donde los propios habitantes se organizaron para recolectar, barrer y separar los desechos sólidos con la finalidad de vender materiales reciclables al Estado, demostrando que la gestión vecinal organizada puede mitigar el impacto ambiental en medio de la parálisis gubernamental que afecta a las principales urbes cubanas.