Once días después de que dos terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 sacudieran la costa de Venezuela, cientos de familias en La Guaira regresan a sus hogares inhabitables para rescatar muebles y electrodomésticos de entre las estructuras agrietadas.

La catástrofe, ocurrida el pasado 24 de junio, ha dejado un saldo oficial de 3 mil 342 muertos y miles de desplazados; sin embargo, la crisis económica que azota al país obliga a los sobrevivientes a desafiar el peligro de colapso inminente mediante cuerdas improvisadas para bajar refrigeradores, sofás y camas desde los balcones resquebrajados, debido a que las condiciones financieras locales vuelven imposible reponer dichos enseres básicos.

Damnificados como Dayali López, quien pasó tres noches durmiendo en la calle junto a su esposo y sus dos hijos, manifestaron la profunda incertidumbre habitacional que enfrentan al no contar con redes familiares cercanas a dónde acudir.

La urgencia de arriesgar la vida para salvar un electrodoméstico radica en que el salario mínimo oficial en Venezuela se mantiene por debajo de un dólar mensual y, ante una inflación anual superior al 500 por ciento, el costo de un refrigerador pequeño alcanza los 380 dólares, convirtiendo cada objeto recuperado en un bien irremplazable para quienes lo han perdido todo.

Por moneroVB