El diputado federal y líder sindical de Morena, Pedro Haces Barba, protagonizó un evento de alto contraste con la política de austeridad oficial al organizar una exclusiva y costosa celebración en su rancho del Ajusco, en la Ciudad de México.
El festejo, que trascendió a través de redes sociales de los propios asistentes, incluyó un concierto privado del pianista argentino Raúl Di Blasio, conocido como “El Piano de América”, además de la presencia de figuras de la política y el espectáculo.
Entre los invitados VIP se encontraban el senador morenista Saúl Monreal y Francisco Xavier Berganza, excandidato a la gubernatura de Hidalgo, quienes convivieron en un ambiente rodeado de candelabros de cristal, obras de arte taurino y esculturas de caballos. La velada fue descrita por los músicos presentes, como Carlos Cuevas, Carlos Macías y Eric Ventura, como una «tarde bohemia y comida maravillosa», donde el legislador morenista incluso se integró a las interpretaciones musicales junto a Di Blasio.
Videos e imágenes difundidos muestran a Haces Barba sentado en primera fila recibiendo atenciones personalizadas mientras consumía bebidas alcohólicas y solicitaba temas al pianista argentino. El despliegue de opulencia en la propiedad del legislador ha generado críticas, al exhibir un estilo de vida de «derroche y copas» que se aleja de los principios de sencillez promovidos por su partido. En las grabaciones se observa al diputado acaparar la atención de los presentes, presumiendo sus dotes artísticas en un entorno de total exclusividad.
La difusión de este evento privado ocurre en un momento donde la figura de Pedro Haces ha estado bajo el escrutinio público por investigaciones relacionadas con sus negocios y su liderazgo en la CATEM.
La fiesta, calificada por los asistentes como una reunión de «amigos y colegas», dejó constancia de los lujos que rodean al diputado, desde la infraestructura de su rancho hasta la contratación de artistas de talla internacional para audiencias reducidas, lo que reaviva el debate sobre la coherencia entre el discurso político y la vida privada de los representantes del oficialismo.