No se trataba de un hecho aislado.
Las denuncias comenzaron a llegar una tras otra. Mujeres que no tenían relación entre sí describían una forma de actuar prácticamente idéntica. Todas coincidían en horarios similares, en sectores cercanos a la avenida Tecnológico y en la manera en que eran sorprendidas por un sujeto que aprovechaba las primeras horas del día para interceptarlas cuando esperaban el transporte público o caminaban por terrenos baldíos.

Los agentes especializados de la Policía Municipal comenzaron entonces a hacer lo que pocas veces se observa fuera de una investigación de este tipo: unir piezas.
Cada denuncia fue analizada por separado. Después comenzaron a compararlas.
Las entrevistas con las víctimas permitieron establecer horarios, recorridos y lugares donde ocurrieron las agresiones. Paralelamente, los investigadores iniciaron una revisión exhaustiva de videograbaciones obtenidas de cámaras de vigilancia públicas y privadas instaladas en distintos puntos de la ciudad.
Durante días observaron imágenes una y otra vez.
Buscaron coincidencias.
Analizaron movimientos.
Compararon vestimenta, horarios y trayectorias.
Poco a poco el rompecabezas comenzó a tomar forma.

Las imágenes confirmaban lo que las víctimas habían relatado. Había un mismo patrón. El hombre aparecía en distintos puntos cercanos a la avenida Tecnológico, esperaba el momento oportuno y, de acuerdo con la investigación, interceptaba a mujeres que caminaban solas para presuntamente realizarles tocamientos y huir del lugar antes de ser alcanzado.
Con cada nuevo dato, los investigadores estrechaban aún más el cerco.
Mientras algunos agentes continuaban revisando horas de videograbaciones, otros recorrían los sitios donde ocurrieron las agresiones para reconstruir los movimientos del probable responsable, localizar testigos y fortalecer la investigación.
La prioridad era una: identificarlo antes de que apareciera una nueva víctima.
Conforme la carpeta fue fortaleciéndose, a las investigaciones se sumaron elementos de la Agencia Estatal de Investigación adscritos a la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del Delito por Razones de Género y a la Familia (FEM), quienes trabajaron de manera coordinada con la Policía Municipal para consolidar los datos de prueba y preparar la judicialización del caso.

La información obtenida permitió finalmente establecer la identidad del probable agresor.
Las indagatorias condujeron a un domicilio ubicado en la colonia 20 Aniversario, donde fue localizado el hombre identificado como Jesús Samuel C. Ch.
Con los datos reunidos durante la investigación, el Ministerio Público solicitó al Tribunal Especializado en Violencia de Género del Distrito Judicial Morelos una orden de aprehensión, misma que fue concedida.
La investigación permitió relacionar al detenido con cinco posibles víctimas, quienes habrían sido atacadas bajo un mismo modo de operar en distintos puntos cercanos a la avenida Tecnológico.
Con el mandamiento judicial en mano comenzó la fase final.
El pasado 14 de julio, policías de la Unidad Especializada en Delitos de Género de la Dirección de Seguridad Pública Municipal, en coordinación con el Departamento de Órdenes de Aprehensión de la Agencia Estatal de Investigación, desplegaron un operativo para cumplimentar la orden judicial.
El objetivo era Jesús Samuel C. Ch.
La captura se realizó sin incidentes y el hombre fue puesto a disposición de la autoridad judicial, donde enfrentará un proceso por su probable responsabilidad en diversos delitos de carácter sexual.
Detrás de la detención no hubo persecuciones espectaculares ni enfrentamientos.
Hubo días de trabajo silencioso.
Horas frente a monitores.
Entrevistas con víctimas y testigos.
Cruce de información.
Análisis de evidencia.
Recorridos por los lugares donde ocurrieron las agresiones.
Y una investigación encabezada por la Unidad Especializada en Delitos de Género de la Policía Municipal, fortalecida posteriormente con la participación de la Agencia Estatal de Investigación de la FEM, que permitió seguir el rastro de un hombre que, según las indagatorias, aprovechaba la rutina de sus víctimas para cometer los ataques.

Ahora corresponderá a la autoridad judicial determinar su situación jurídica.
De acuerdo con el artículo 13 del Código Nacional de Procedimientos Penales, Jesús Samuel C. Ch. se presume inocente mientras no se declare su responsabilidad mediante una sentencia emitida por la autoridad judicial competente.