Ante la falla de un semáforo en el cruce de Juan Pablo II y Lombardo Toledano, un limpia parabrisas tomó la iniciativa y escaló la estructura para intentar repararlo, buscando reactivar la circulación y no perder su fuente de ingresos. El hecho, presenciado por automovilistas, evidenció la improvisación ante la ausencia de autoridades en uno de los puntos con mayor flujo vehicular.
Testigos señalaron que el hombre fue apoyado por otras personas mientras realizaba maniobras para restablecer el funcionamiento del señalamiento, que hasta el momento continúa fuera de servicio, generando complicaciones en la movilidad y elevando el riesgo de accidentes.
La escena refleja una falla operativa clara: infraestructura crítica sin atención inmediata y ciudadanos resolviendo sobre la marcha. Mientras no haya intervención de Vialidad, el cruce sigue operando bajo lógica de riesgo, con un semáforo muerto y un ciudadano intentando hacer el trabajo que no llegó a tiempo.