El papa León XIV encabezó este jueves la ceremonia del lavatorio de pies en la Archibasílica de San Juan de Letrán, donde lavó y besó los pies de 12 sacerdotes. Con este acto, el pontífice restablece la tradición litúrgica previa a su antecesor, quien durante su mandato incluyó a laicos, mujeres y no cristianos en el ritual. Entre los elegidos para la ceremonia se encontraban 11 clérigos ordenados el año pasado y el director del seminario de la diócesis de Roma, marcando un retorno a la práctica dirigida estrictamente al clero católico en la sede eclesiástica oficial del obispo de Roma.

Durante su homilía, el papa calificó el rito como un gesto gratuito y humilde que representa la verdadera omnipotencia de Dios a través del servicio. León XIV aprovechó el espacio para criticar la naturaleza del poder humano basado en el dominio y la destrucción de los iguales, posicionándose nuevamente con firmeza contra los conflictos bélicos.

Explicó que el acto de Cristo al lavar los pies de sus apóstoles busca purificar la imagen de la humanidad, ofreciendo el ejemplo de la entrega de sí mismo frente a la idolatría del poder y el temor.
La decisión de León XIV de limitar el ritual a hombres ordenados revierte la revolución iniciada en 2013, cuando el Vaticano comenzó a incluir a personas de diversas religiones y géneros en cárceles y centros de detención.

Para el actual pontífice, el lavatorio debe ser un reflejo del mandato de Cristo a sus 12 apóstoles en la Última Cena, enfocándose en la figura del servicio dentro de la estructura de la Iglesia. El ritual incluyó el vertido de agua desde una jarra dorada y el secado de los pies con un paño blanco, cumpliendo rigurosamente con la simbología tradicional.

Este cambio en la liturgia de Semana Santa subraya una línea de gobierno eclesiástico que busca recuperar símbolos y formas tradicionales en las ceremonias más significativas del catolicismo.

Al trasladar el evento de regreso a la basílica de Roma y limitar la participación a los sacerdotes, León XIV envía un mensaje sobre el papel del clero y la identidad institucional. La ceremonia del Jueves Santo continúa siendo el sello distintivo que conmemora la institución del sacerdocio y la humildad antes de la crucifixión, según el relato bíblico.

Por moneroVB