La decisión de León XIV de limitar el ritual a hombres ordenados revierte la revolución iniciada en 2013, cuando el Vaticano comenzó a incluir a personas de diversas religiones y géneros en cárceles y centros de detención. Para el actual pontífice, el lavatorio debe ser un reflejo del mandato de Cristo a sus 12 apóstoles en la Última Cena, enfocándose en la figura del servicio dentro de la estructura de la Iglesia. El ritual incluyó el vertido de agua desde una jarra dorada y el secado de los pies con un paño blanco, cumpliendo rigurosamente con la simbología tradicional. Este cambio en la liturgia de Semana Santa subraya una línea de gobierno eclesiástico que busca recuperar símbolos y formas tradicionales en las ceremonias más significativas del catolicismo. Al trasladar el evento de regreso a la basílica de Roma y limitar la participación a los sacerdotes, León XIV envía un mensaje sobre el papel del clero y la identidad institucional. La ceremonia del Jueves Santo continúa siendo el sello distintivo que conmemora la institución del sacerdocio y la humildad antes de la crucifixión, según el relato bíblico.
La decisión de León XIV de limitar el ritual a hombres ordenados revierte la revolución iniciada en 2013, cuando el Vaticano comenzó a incluir a personas de diversas religiones y géneros en cárceles y centros de detención. Para el actual pontífice, el lavatorio debe ser un reflejo del mandato de Cristo a sus 12 apóstoles en la Última Cena, enfocándose en la figura del servicio dentro de la estructura de la Iglesia. El ritual incluyó el vertido de agua desde una jarra dorada y el secado de los pies con un paño blanco, cumpliendo rigurosamente con la simbología tradicional. Este cambio en la liturgia de Semana Santa subraya una línea de gobierno eclesiástico que busca recuperar símbolos y formas tradicionales en las ceremonias más significativas del catolicismo. Al trasladar el evento de regreso a la basílica de Roma y limitar la participación a los sacerdotes, León XIV envía un mensaje sobre el papel del clero y la identidad institucional. La ceremonia del Jueves Santo continúa siendo el sello distintivo que conmemora la institución del sacerdocio y la humildad antes de la crucifixión, según el relato bíblico.