El tope máximo de 12 horas extraordinarias por semana y su distribución obligatoria en un máximo de cuatro días fue el eje central aprobado en el Senado; así lo informaron tras la discusión del dictamen que busca regular las jornadas extenuantes.

La nueva normativa establece que cualquier tiempo adicional que rebase este límite deberá pagarse al triple y prohíbe estrictamente que las horas extra superen las cuatro por semana bajo este esquema de pago especial.

Con esta medida, el Poder Legislativo pretende frenar los abusos en los centros de trabajo y garantizar que la carga laboral no comprometa la integridad de los empleados.

La transparencia en el cumplimiento de estos horarios será obligatoria mediante el registro electrónico de todas las jornadas laborales; así se incorporó en el dictamen para facilitar la fiscalización por parte de las autoridades. Esta herramienta digital busca eliminar la discrecionalidad de los empleadores y permitir una supervisión en tiempo real de las horas efectivamente trabajadas.

Sin embargo, el avance legislativo se vio empañado por la irrupción de grupos de trabajadores en el recinto, quienes manifestaron su rechazo a una redacción que consideran incompleta al no asegurar los dos días de descanso obligatorios.

La omisión del descanso semanal de dos días fue calificada como una traición a las demandas históricas de la clase obrera; así lo gritaron los manifestantes durante la sesión donde se selló la reforma. Aunque el Senado presume un avance en el pago de horas extra y el control digital, la falta de una garantía para el descanso de 48 horas semanales mantiene la tensión entre los legisladores y los sindicatos.

El cierre de la discusión deja un sabor agridulce: por un lado, se encarece la explotación horaria, pero por otro, se posterga la deuda de una jornada que permita un equilibrio real entre la vida personal y el trabajo.

Por moneroVB