Un pleito vecinal en la colonia Chamontoya escaló a un nivel surrealista y violento este 8 de abril, cuando Micaela «N», una mujer de 63 años que vestía una pijama de Hello Kitty, sacó un revólver y disparó contra un joven de 28 años. El incidente, captado en video y difundido por el periodista Carlos Jiménez, muestra el momento exacto en que la mujer interviene en una riña entre su hijo y el vecino, disparando directamente a los pies de este último en el cruce de las calles Noche Buena y Azucena, en la alcaldía Álvaro Obregón.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) informó que la confrontación inició como una discusión verbal y física entre el hijo de Micaela, de 33 años, y la víctima. Según los reportes oficiales, tras recibir agresiones físicas, el hijo fue «respaldado» por su madre, quien salió de su domicilio armada con una pistola corta. En los videos se escucha el reclamo de la víctima: “¡Me disparaste!”, mientras levanta la pierna herida; lejos de detenerse, el hijo de la mujer aprovechó el impacto para continuar golpeando al hombre lesionado.
Elementos del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) trasladaron al herido al hospital, mientras que los efectivos policiales lograron la detención de madre e hijo en el lugar. Durante la revisión, se les aseguró un arma con cinco cartuchos útiles y uno percutido, la cual fue puesta a disposición del Ministerio Público como parte de la carpeta de investigación por lesiones y portación de arma de fuego. El contraste entre la vestimenta infantil de la agresora y la frialdad con la que accionó el arma ha generado un fuerte impacto en redes sociales.
Aunque las autoridades aún no confirman el motivo exacto de la disputa, el audio de los videos sugiere un conflicto relacionado con mascotas o falta de higiene, ya que se escuchan reclamos sobre alguien que arrojó «caca». Lo que comenzó como una rencilla doméstica terminó con dos personas bajo custodia del Ministerio Público y una víctima hospitalizada, evidenciando una vez más la peligrosa falta de control de armas y la nula capacidad de mediación en conflictos vecinales que terminan por desbordar a las instituciones de seguridad.