La justicia federal de Estados Unidos cerró este 8 de abril uno de los capítulos más oscuros tras la muerte del actor Matthew Perry, al condenar a 15 años de prisión a Jasveen Sangha. Conocida en el submundo de las drogas como la “Reina de la ketamina”, Sangha fue señalada como la proveedora principal de la sustancia que terminó con la vida del intérprete de Friends en octubre de 2023. La sentencia no solo responde a la distribución del narcótico, sino a la frialdad con la que operaba: según los fiscales, tras enterarse del fallecimiento del actor, a la mujer de 42 años «no le importó» y continuó con sus ventas ilegales sin rastro de remordimiento.
La investigación reveló que Sangha transformó su vivienda en North Hollywood en un auténtico búnker de distribución que operaba desde 2019. Durante los operativos, las autoridades confiscaron viales de ketamina, metanfetamina, cocaína y Xanax, desmantelando una red que se aprovechó sistemáticamente de la adicción de Perry. En el mes previo a la tragedia, Sangha vendió 51 viales de ketamina que fueron entregados al asistente personal del actor, Kenneth Iwamasa, quien administró las dosis fatales el día que Perry fue hallado sin vida en el jacuzzi de su residencia en Los Ángeles.
El fallo del tribunal fue contundente al rechazar la petición de la defensa de una pena menor, subrayando que Sangha ya tenía antecedentes de peligro mortal; en 2019, vendió la misma droga a Cody McLaury, quien murió horas después por sobredosis. Para la fiscalía, este historial demuestra un desprecio absoluto por la vida humana, priorizando las ganancias económicas sobre la seguridad de sus clientes. Además de los 180 meses tras las rejas, la hoy condenada deberá cumplir tres años de libertad supervisada, marcando un precedente contra quienes lucran con la vulnerabilidad de las personas adictas en Hollywood.
El caso Perry ha provocado una caída en cadena de diversos implicados, incluyendo médicos que traicionaron su ética profesional. Junto a Sangha, el doctor Salvador Plasencia recibió una condena de 30 meses, mientras que el doctor Mark Chavez fue sentenciado a arresto domiciliario. A la espera de sus respectivas condenas se encuentran el asistente Iwamasa y el intermediario Erik Fleming, completando el cuadro de una red criminal que, bajo el amparo de la clandestinidad, explotó la fama y la enfermedad de una de las estrellas más queridas de la televisión para obtener beneficios económicos.